miércoles, 31 de julio de 2013

¡Amenazo!: Ultimando mi próximo trabajo en CD


Desde octubre de 2012 estoy inmerso en mi próximo proyecto sonoro con las máquinas: synthex, samplers y procesador. De la mano nuevamente de Sonar y Kurzweil he dado en pintar en esta ocasión a la legendaria ciudad en la que caí por este valle de miserias y glorias también, aunque los años me vienen afirmando en que de las primeras hay más, por lo menos para la mayoría.

Pero no es momento de andar intentando saber, por mucho que ello amemos: eso quedaría para propuestas como “Talaza”, pero no para propuestas como “Retratos de” o como “De Mastia”. Es este mi tercer “proyecto sonoro”, como indicaba de mi quehacer Francisco Jarauta, mi profesor de Antropología social e Historia de la Filosofía, felizmente célebre.

Todo el bagage de mi formación universitaria, mi acercamiento poco académico a la música, mis deseos por agarrarme a las máquinas, dan lo que dén de sí en este intento de pintar tantas gestas y lugares de mi querida y poco ponderada aún Cartagena, porque Cartagena siempre ha defendido la otredad, aunque haya sido sometida tantas veces para la oficialidad, dadas sus estupendas condiciones geográficas; pero esas mismas condiciones también la han llenado de contenidos muy diversos y de gestas gloriosas, varias veces por imposibles, como por ejemplo enfrentarse al gigante de Roma, aunque durante medio siglo supo estar en pie de igual a igual; y entonces allá Roma germinó grandiosamente, porque el campo era excelente.

cuando el impulso industrial y militar aminoran, por intereses europeos falsamente presentados como intereses generales, emerge de todo su suelo el inconmensurable pasado. Hace ya cinco años me refería en este mismo lugar a cuantas sensaciones surgen en el observador, al pasear por las antiguas calles de esta ciudad milenaria, aunque bastante destruída con mucho esfuerzo tras intentar defender los valores más populares, en contra de la oligarquía nacional, a finales del siglo XIX, de forma que la Milenaria Cartagena, Mastia, Kart Hadast no tiene más remedio que vestirse de ciudad modernista, pero guarda en sus entrañas, como no debe de ser de otra manera, toda su historia multiforme, rica y siempre briosa.

Mi hacer podría ya ser tachado de excesivamente sui generis, experimental, en este espacio del trabajo informático sonoro; aunque lo cierto es que intenta el mayor rigor posible y es bien laborioso, como la materia requiere y por manejar máquinas muy complejas careciendo de visión, aunque asistan los modernos lectores de pantalla.

Las cuestiones más de ritmo, más presenciales y puramente musicales están por otro lado de mi personalidad, se intentan condensar en la interpretación del jazz, dos ámbitos bien distintos.

Pienso sonriendo: ¿me dará por “fusionar” algún día? No hay por qué: la esquizoidía en el arte está muy bien: así estoy contento: razón, máquinas, piano a ritmo de swing, e intentar poner afecto en todo lo que toque, fuere lo que fuere…

¡Si casi no tengo padrino! ¿se me perdonará este narcisismo ante la llegada de esta nueva monstruosa criatura? parece que uno es profesional de lo monstruoso, pero es que de monstruos estamos hechos y al menos en el arte ello es dispensable; en la comida quizá deban parecerse todas las empanadillas. En el arte culinario ya bendecimos más lo original.

Obviamente que en lo original también pediremos universalidad, ciertas reglas que dén sentido: en lo que hago gracias a los electrones esculpiendo ceros y unos las reglas abundan por todas partes: las de los programas, los synthex y las cualidades sonoras.

Bueno, espero que ello diga algo, sobre todo a mis paisanos. Hecho va estando y con todo el cariño que requiere.






sábado, 27 de julio de 2013

De nuevo con IGNASI TERRAZA

De nuevo con
Hemos estado unos días en Barcelona, del 22 al 25 de Julio. El motivo principal, seguir recibiendo sabiduría de parte de este genial intérprete de Jazz al piano que es Ignasi. Recomiendo nuevamente pasar por su página: http://www.ignasiterraza.com, como hice ya en un post de hace bastantes años -como ocho-, de los primeros de este blog.
Desde entonces he seguido su trayectoria gustoso.

pero aún más, desde hace cuatro o cinco vengo teniendo la oportunidad de seguir clases presenciales con él, y es toda una gozada, contemplarse uno a sí mismo creciendo, a pesar de mi edad que no he de ocultar en ningún momento, como pocas cosas, afortunadamente, creo que tengo por ocultar: eso hace que me salve de esta marcada tendencia mía a la bipolaridad: la misma que también a veces me procura alas para el arte.

Ignasi hizo que me comprara un buen piano, ha ido metiendo en mí poco a poco las cuestiones fundamentales de ritmo que quizá nosotros no llevamos tan en los genes como los músicos negros. Me ha dado mucha confianza, no matando, sino acrecentando la chispa jazzística que pueda llevar en mí. Él me ha dado confianza, y también el observar que la ceguera no es un obstáculo ante las 88 teclas contrapesadas y las más de 20 toneladas de fuerza de estas unas 272 cuerdas del piano actual.

Ojalá podáis escuchar su actualmente último trabajo en solitario: Sol-IT, como sólo Ignasi Terraza: magistral, debatiéndose él con ese instrumento, y sin mediar casi nada entre mente y tabla armónica, esa madera relativamente fina colocada detrás o debajo de las cuerdas, según estemos ante un vertical o un cola, verdadero amplificador y modulador del sonido, aunque sepamos que entre mente y tabla armónica medien todos los músculos, en propio mesoencéfalo, las manos, teclas, contrapesas, macillos y las mismas cuerdas. No os perdáis, si podeís, esta grabación en dos CDs de un concierto inolvidable en el Palacio de la música de Barcelona, con todo el calor del directo y de un público totalmente entregado, como no puede ser de otra manera.

Qué lindo fue también ahora que, tras tres días de clase, pudiéramos escucharle en trío en el Cocktail Milano Bar, en la Ronda Universitat 35 de esta Barcelona culta y tan querida para todo a pesar de los tiempos que corremos. Qué brillante actuación igualmente: qué interpretación, entre tantos temas, de este legendario Straight no chaser y todos sus encabalgamientos: qué diferencia tan feliz estudiarlo desmenuzadamente y luego escucharlo tan grácilmente atacado, por activa y pasiva, parodiado, transportado y repetido religiosamente según momentos, con aquella perfecta conjunción con el bajo de Nono y la batería de David Xirgu. Cómo me arrepiento de no haberme echado un buen micro y haber pinchado algo
Hemos estado unos días en Barcelona, del 22 al 25 de Julio. El motivo principal, seguir recibiendo sabiduría de parte de este genial intérprete de Jazz al piano que es Ignasi. Recomiendo nuevamente pasar por su página: http://www.ignasiterraza.com, como hice ya en un post de hace bastantes años -como ocho-, de los primeros de este blog.
Desde entonces he seguido su trayectoria gustoso.

pero aún más, desde hace cuatro o cinco vengo teniendo la oportunidad de seguir clases presenciales con él, y es toda una gozada, contemplarse uno a sí mismo creciendo, a pesar de mi edad que no he de ocultar en ningún momento, como pocas cosas, afortunadamente, creo que tengo por ocultar: eso hace que me salve de esta marcada tendencia mía a la bipolaridad: la misma que también a veces me procura alas para el arte.

Ignasi hizo que me comprara un buen piano, ha ido metiendo en mí poco a poco las cuestiones fundamentales de ritmo que quizá nosotros no llevamos tan en los genes como los músicos negros. Me ha dado mucha confianza, no matando, sino acrecentando la chispa jazzística que pueda llevar en mí. Él me ha dado confianza, y también el observar que la ceguera no es un obstáculo ante las 88 teclas contrapesadas y las más de 20 toneladas de fuerza de estas unas 272 cuerdas del piano actual.

Ojalá podáis escuchar su actualmente último trabajo en solitario: Sol-IT, como sólo Ignasi Terraza: magistral, debatiéndose él con ese instrumento, y sin mediar casi nada entre mente y tabla armónica, esa madera relativamente fina colocada detrás o debajo de las cuerdas, según estemos ante un vertical o un cola, verdadero amplificador y modulador del sonido, aunque sepamos que entre mente y tabla armónica medien todos los músculos, en propio mesoencéfalo, las manos, teclas, contrapesas, macillos y las mismas cuerdas. No os perdáis, si podeís, esta grabación en dos CDs de un concierto inolvidable en el Palacio de la música de Barcelona, con todo el calor del directo y de un público totalmente entregado, como no puede ser de otra manera.

Qué lindo fue también ahora que, tras tres días de clase, pudiéramos escucharle en trío en el Cocktail Milano Bar, en la Ronda Universitat 35 de esta Barcelona culta y tan querida para todo a pesar de los tiempos que corremos. Qué brillante actuación igualmente: qué interpretación, entre tantos temas, de este legendario Straight no chaser y todos sus encabalgamientos: qué diferencia tan feliz estudiarlo desmenuzadamente y luego escucharlo tan grácilmente atacado, por activa y pasiva, parodiado, transportado y repetido religiosamente según momentos, con aquella perfecta conjunción con el bajo de Nono y la batería de David Xirgu. Cómo me arrepiento de no haberme echado un buen micro y haber pinchado algo del concierto para observar el Straight no chaser, ese que ejecutarían los ángeles negros en la gloria si los oídos divinos alcanzaran a prescindir un momento del gregoriano.

En serio: ¡magistral Ignasi!, como siempre.


del concierto para observar el Straight no chaser, ese que ejecutarían los ángeles negros en la gloria si los oídos divinos alcanzaran a prescindir un momento del gregoriano.

En serio: ¡magistral Ignasi!, como siempre.


sábado, 29 de junio de 2013

Demasiado tiempo inmersos en la zozobra


en el temor de lo que aún quede por venir. Y lo peor: advertimos cómo mienten nuestros gobernantes al decir que ya entramos en la recta de la recuperación. No aludamos a otras cuestiones fangosas; basta con estas tres noticias para saber que esa afirmación es un artificio político. El posible rebrote de ETA, pero aún más, la reducción de las Pensiones y al menos el planteamiento de la bajada del salario mínimo muestran que las cosas siguen mal y que no se sabe, no se quiere o no pueden ser enderezadas. .

Y en estas jodidas circunstancias lo terrible no es que la deuda crezca o que el Capital y quienes lo agitan tiemblen o tengan un gemelo menos que colocarse en la muñeca. Lo jodido es que hay mucha gente ninguneada sin consideración alguna, desde luego que en nuestro país y en todas partes sin que apenas se alce el clamor de Congreso, Senado u otras instituciones: antes que el hambre les interesa el aborto, el matrimonio homosexual, apañarse el sistema educativo, etc., velando la cruda situación de ya tantas familias.

Así tal, quiero hacerme eco de una propuesta que tiempo ha hemos tratado varias personas, sin saberla encaminar mejor, por ver si contribuimos a un clamor que conduzca, ya que no a cambiar el rumbo de las cosas, al menos a paliar tanto sufrimiento.

Hace tres o cuatro años daba en pensar en la necesidad de un a modo de cónclave de expertos de todo el mundo que, con toda seriedad, intentaran delinear una salida a este callejón del Capitalismo decrépito y asesino; probablemente un anhelo delirante de mi parte. Ahora estamos llamados a ser con urgencia más prácticos. Se trata de clamar por la supervivencia, por el sustento de muchos, no en el Cuerno Sur de África o Pakistán, sino en Madrid, Albacete, Murcia...

Es cierto que parece como si en las cabezotas de muchos agitadores del capital -casi “terroristas” ya del capital- rondara la cínica pregunta de: todos esos que se hunden en la miseria, ¿pa kis tán? ¡Sobran! Pues no para ser ninguneados.

Seamos prácticos. ¿No podemos cambiar el orbe?; más aún: ¿queremos que los Estados afronten una deuda que no contrajeron, descuidando hasta servicios básicos?, ¿–queremos que se queden sin ellos y paguen con sus últimos estertores aquellos que no sabemos “pa qui están”? ¿No somos capaces de reunirnos para buscar una salida honrosa? Absolutamente imperdonable, Porque cuando buscamos dividendos sí que somos capaces de entendernos y forjar mil congresos y Encuentros a bien alto nivel, sin escatimar ostras y champagne.. Pero aún más imperdonable dejar morir a nuestros semejantes.

Seamos prácticos. Esta es la propuesta que ya cabe hacer, ingenua sólo para los acomodados y cínicos: establezcamos desde el mismo Estado un “fondo de beneficencia” ya, para personas sin recursos. No continuemos debatiendo si debería ganar las elecciones tal o cuál formación política más sensible alas necesidades del pueblo –que también-. Tracemos ese “Fondo de Beneficencia, Asistencia“, por razones de justicia social y no por otras, dotándolo de recursos más o menos voluntarios, administrados por la Asistencia Social, que tan importante papel desempeña desde hace muchos años en nuestro país, en Ayuntamientos, Comunidades y el ámbito estatal.

Tal Fondo, como digo, respaldado por el Estado debería tener un funcionamiento más serio y discriminativo que el de ONGs más o menos benefactoras. Estaría capacitado para publicitarse y gestionarse de forma más potente. Tendría la marca del Estado Español, incapaz por otros medios de echar una mano a ya gran parte de ciudadanos que van sumiéndose en la miseria sin misericordia alguna de sus semejantes menos desgraciados. Se trataría de una institución nacida en momentos duros, críticos, como cuando sobreviene un terremoto o cualquier otra catástrofe; sólo que su parcela de actuación es mucho más ancha y duradera: ¡Qué le vamos a hacer, si estos son los efectos colaterales, y no tan colaterales, del Capital!

Tal fondo recibiría aportaciones voluntarias o incluso podría recaudar mediante imposiciones a fortunas determinadas por su monto, según baremo a establecer. Debería tener sus recursos en la Hacienda Pública y facilitar a todos un número determinado de CCC para nutrirse y mantenerse diariamente.

Esto es ya algo imprescindible, y nuestros gobernantes no pueden ya mirar hacia otra parte; porque se les ve el plumero, el ansia por salvaguardar un estatus más allá de las exigencias europeas, cuando lo que debe vérseles es el ansia de servir a todos sus conciudadanos, que les dieron el voto sin merecimiento alguno recibiendo a cambio toda la mierda que les prometían evitar.

Obvio es que este no será el mejor estado de las cosas, pero sí es el adecuado en tanto se genere exclusión de forma tan brutal. Analizar el porqué de esta situación, tender a superarla como sea seguirá siendo obligación de los gobiernos, pero entre tanto estaremos evitando parte del dolor.

¡No hablamos de lucha, sino de Justicia!, ¡no de limosna sino de derecho!, ¡no de misericordia, sino de vergüenza!, esa que tantas veces le falta a quienes tanto cacarean ahora defender el interés general. Si tal pretenden consideren la necesidad de proteger, si no con recursos de la nación, al menos sí de las gentes que aún pueden vivir holgadamente, a todos los vomitados ya del sistema productivo. Organizar esta especie de colchón es justo y necesario. Parece que sólo serán excusas argüír que ello acostumbrará a la molicie de las personas, o que conducirá a detener el desarrollo del país.

si el sistema genera pobres el sistema debe a la vez atenderlos y procurar no generarlos.

(Publicado en La Opinión, el 29 de Junio)

domingo, 10 de marzo de 2013

Pianistas ciegos en el jazz

Me gusta volver a presentar este artículo que escribí hace años para Tifloinforma, un lugar dedicado a cuestiones de tiflotecnología, es decir de tecnologías para la suavización de los rigores de la ceguera, por así decir. En este artículo obviamente, pretendo mostrar la alta calidad de muchos pianistas del jazz que han sido ciegos, y casi no se sabría qué primero, si pianistas o ciegos, pero lo cierto es que son de una talla impresionante y un reconocimiento mundial, desde ART TATUM A TETE MONTOLIU O TERRAZA en nuestro país;
allá os remito si os interesa mínimamente el tema:
Pianistas ciegos en el jazz

sábado, 2 de febrero de 2013

Buena música para nuestras iglesias (Carlos Rafael Pérez

Transcribo aquí un artículo de mi buen amigo y organista Carlos Rafael Pérez, que lo fue de la Iglesia de la Caridad de Cartagena después de mí, por su preocupación por atender el mal estado de estos órganos, especialmente el que ambos compartimos, él hasta hace unos meses, cansado ya de luchar para su puesta a punto y ante la imposibilidad real de poder haccer música decentemente en él y de ser desoído por la autoridad competente. Este es su artículo, publicado hace unas semanas en el diario La Opinión de Murcia:

En lo que se refiere a la Música Clásica, desgraciadamente para nosotros, nuestra sociedad deja bastante que desear. Fijándonos en la realidad de otros países europeos, no hay más que viajar fuera y percibirlo: es evidente.
Admiramos la calidad de las orquestas, los teatros, las temporadas de ópera y ballet de bastantes de esos países y no hay que pensar mucho para llegar a la conclusión de que esas orquestas y esos teatros están sostenidos y apoyados social y económicamente por sociedades más cultas que la nuestra, en las que existe una gran demanda de Música Clásica. Esa realidad musical de los países del centro y norte de Europa y el camino que nos falta a los españoles para acercarnos a ella, me lleva a considerar como imprescindible el cambiar el rumbo de la música que habitualmente, salvo excepciones, se hace en nuestras iglesias.
Es sabido que para la educación musical es fundamental el hecho de escuchar y el hecho de cantar. Sociedades musicalmente superiores a la nuestra llevan siglos educándose en sus iglesias. En esto ha sido decisivo el papel que protestantes y católicos desde el siglo XVI dieron al órgano de tubos como instrumento fundamental para la liturgia, acompañando como ningún otro el canto colectivo y organizando a su alrededor todo un universo musical (formas musicales, coros, música instrumental, etc.).El órgano ha sido una pieza clave para la educación musical de los países del centro y norte de Europa desarrollando, junto a su finalidad de acompañar la oración de los fieles y la liturgia, una extraordinaria labor masiva de sensibilización y práctica de la música especialmente acompañando el canto colectivo. Los fieles, sin darse cuenta, mientras rezaban o cantaban educaban su oído y su sensibilidad llegando, tras muchas generaciones, hasta hoy, con un oído cultivado y exigente.
Sin entrar en cuestiones religiosas, creo que esa práctica durante siglos del canto colectivo apoyado con el órgano, explica el mayor grado de presencia de la Música Clásica que poseen especialmente las sociedades de religión protestante. El órgano les ayudó precisamente a escuchar y a cantar, y así ha sido nada menos que durante quinientos años. Escuchar y cantar son la base de la educación musical. Como en tantas cosas, las iglesias europeas han educado musicalmente sin proponérselo expresamente a esos ciudadanos y a ese público que, tras generaciones y generaciones, en el siglo XXI sostiene hoy y apoya – fuera del ámbito religioso- a las formidables orquestas y teatros de sus ciudades. Es un público con cultura musical que tiene a la Música Clásica como referente, en gran medida, de su grado de civilización.
En la actualidad ¿qué nos encontramos en la mayoría de las iglesias españolas? Una gran incultura musical y una extraordinaria falta de criterio. Se prefiere la música de Kiko Argüello a la Polifonía y al Canto Gregoriano; y para cantar se opta por la guitarra antes que por el órgano. ¿De qué sirve el extraordinario patrimonio musical de la Iglesia en España? ¿Por qué se ha sustituido ese patrimonio por guitarras mal tocadas, micrófonos estridentes, coros desafinados y composiciones vulgares? ¿Por qué siendo españoles los polifonistas Tomás Luis de Victoria, Guerrero y Morales, por ejemplo, se interpretan en Inglaterra mucho más que en su propio país? En definitiva, ¿cuándo va a entrar la buena música en nuestras iglesias?
Causa tristeza reconocer nuestro atraso musical conformándonos demasiado cuando asistimos continuamente a celebraciones religiosas depauperadas en lo artístico, próximas a la chabacanería y fomentadas o admitidas resignadamente por clero y fieles.
El camino que tenemos que recorrer es largo, pero alguna vez hay que empezar, y de esto debemos darnos cuenta todos, no solamente la Iglesia Católica o nuestros políticos. Nuestros templos pueden y deben desempeñar una extraordinaria labor de sensibilización más allá de lo estrictamente religioso.
Debemos entender la necesidad de que deben recuperarse los órganos antiguos o construirlos nuevos para que tengan una proyección colectiva, artística, cultural o religiosa sobre nuestros pueblos y parroquias similar a la que tienen en otros países europeos.
Al mismo tiempo es necesario crear salidas profesionales para los jóvenes que se decidan por estudiar órgano en los Conservatorios. Es éste un asunto que la sociedad todavía no entiende bien y en general, la Iglesia, tampoco. ¿Quién va a estudiar órgano si no va a encontrar trabajo después de muchos años de dura formación? En los países con amplia cultura musical ser titular de una iglesia y vivir digna y honradamente de su sueldo como organista es una de las salidas que existen para los estudiantes de órgano. Para muchos esto se trata de un sueño. Es posible, pero estoy convencido de que mientras no se comprenda esta necesidad, y la Iglesia y la sociedad no inviertan dinero en ello, no avanzaremos mucho en el terreno de la educación musical en general.
Nuestros párrocos se asustarán de que, de ser así, el órgano y el organista constituirían un serio problema económico. Es éste un hecho que muchas iglesias y catedrales españolas deben plantearse hoy día. Si nuestras iglesias invierten dinero en obras, limpieza, luz, ajuares y demás, deben invertir igualmente en música, con la seguridad de que teniendo a un músico profesional ejerciendo su labor, la parroquia y la sociedad donde está insertada, verá rentabilizada con creces su inversión, y eso ya está demostrado en muchos sitios.
Por último, vayamos a los organeros: los constructores y mantenedores de órganos. El suyo es un oficio secular que está vigente; se estudia por ejemplo, en Francia y en Alemania, en las escuelas de Formación Profesional. En España, los pocos organeros que existen, han aprendido el oficio en el extranjero o en talleres particulares. Hay organeros profesionales, solventes y acreditados en nuestro país, que dan trabajo a artistas y artesanos enamorados de su oficio y que construyen órganos nuevos, restauran los antiguos y hacen su mantenimiento. Ejemplos: los nuevos órganos instalados en la ermita-santuario de la Virgen de la Huerta en Los Ramos-Murcia (septiembre 2005), en la iglesia de La Asunción, en Cieza (septiembre 2011) y en la de San Jaime y Santa Ana en Benidorm (noviembre 2012).
Es ineludible en este asunto hablar de dinero. ¿Cuánto cuesta un órgano nuevo? Para una persona sola, mucho dinero. Pero no se trata de un instrumento para una persona. ¿Cuánto cuesta construir una obra pública de cierta envergadura? Para una persona sola, también mucho dinero. Un órgano no es para el salón de una casa. Se trata de un instrumento para todos, del que se beneficia toda una comunidad y así ha sido entendido siempre. Un órgano de tubos no es una propiedad individual: pertenece a todo un grupo social.
El órgano recién inaugurado en Benidorm, por iniciativa de su parroquia, con tres teclados, cuarenta y cuatro registros y casi dos mil tubos ha costado cincuenta millones de pesetas (trescientos mil euros), costeado en gran medida a base de bonos de cincuenta euros por tubo. Salieron voces demagógicas criticando la inversión en esta época de crisis. Voces de algunos políticos que han debido retractarse ante las razones expuestas por el sentido común. ¿De dónde ha salido el dinero? Pues ha salido de aquí y de allá y al final, el pueblo de Benidorm ha enriquecido su patrimonio colectivo con una inversión que todo el mundo puede disfrutar y que puede durar siglos.
Un órgano de tubos en una iglesia es una inversión aparentemente costosa a corto plazo pero no lo es, para nada, a largo plazo, pues se rentabiliza socialmente más que de sobra y dura años y años. Tampoco creo que deba salir de un solo bolsillo, pues de su música se va a beneficiar, en el caso de Benidorm, toda la comunidad (residente o visitante), y a fin de cuentas ¿qué son cincuenta millones de pesetas para toda una ciudad o un pueblo si se enriquece durante generaciones su patrimonio cultural y artístico?
El hecho de la instalación de un órgano de tubos para todo un pueblo siempre merecerá la pena y es una empresa que al culminar producirá una satisfacción como pocas; así se ha entendido en Benidorm, en Cieza y en Centroeuropa; allí, tras dos guerras mundiales, no se concibe una iglesia grande o pequeña que no cuente con su órgano; órganos que son el orgullo de esos pueblos, costeados con entusiasmo por sus propios habitantes sensibles a la Música, provocando la admiración de quienes les visitan y sirviendo, en expresión de Juan Sebastian Bach “Para Gloria de Dios y provecho del prójimo”. Es hora de avanzar en ese camino."


Carlos Rafael Pérez, citado por Pedro Egio

jueves, 20 de diciembre de 2012

¡Feliz Navidad!¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad!

Hay en este deseo un sentimiento más infantil que otra cosa. De pequeños estos días eran verdaderamente entrañables, familiares, llenos de ensoñaciones, de sana alegría, sin la competitividad ni el fiero individualismo actual. Tampoco se vivía el pleno sentido de la fiesta tal como lo concebían los antiguos cristianos, porque pocos reflexionábamos sobre las grandes verdades que el misterio del nacimiento de Jesús encierra: un niño pobre que simboliza más verdad que todos los ricos y sabios del mundo.

No es que de pequeños estubiéramos totalmente interesados por este mensaje: pero ahora menos que nunca. Ahora está claro: los pobres son esos seres que apenas si son humanos, y por eso poco importa en qué estado se encuentren; son pobres: “¡que se jodan!” se llega a gritar en un contexto muy similar a este en el Parlamento. ¿Son pobres? Pues que esperen las migajas de arriba, qué esperen a que esto prospere, que sepan tener paciencia, que lo estamos arregladno: nadie tiene culpa de que no hayan sido más listos o mejor ayudados por la benevolencia divina: por algo será.

Bueno, quizá haya algunas señales de que la superioridad quiere inculcarnos ese sentido trascendente, alejado de todo consumismo, del rodar de monedas para engrosar cuentas que a su vez, mediante la pura especulación, seguirán engrosando y destruyendo vidas. Parece que ese es el sentido de la supresión de la paga extra de estas fechas a tantos españoles. Y es que ellos saben muy bien lo que hacer y cómo debe hacerse para recuperar el genuino espíritu navideño y para que la cosa dé sus frutos muy pronto. Esto es como lo de crear puestos de trabajo dándole a los más ricos la posibilidad de despedir a gusto y de evadir cada vez más impuestos; esto va a dar sus frutos, naturalmente; si el rico camina más cómodamente soltando la mano del pobre puesla tendrá más libre para meterla en el bolsillo y echarle alguna limosna; bueno, probablemente ni eso.

Está claro: seguimos perdiendo puestos de trabajo a chorro, pero eso es culpa de Zapatero y de cómo dejó las cosas: ¡qué gran poder el de Zapatero, que ha empobrecido a medio mundo, a casi toda Europa, y en sus siete años ha cambiado la faz del planeta, ha originado la mayor crisis vivida en siglos.

Lo que está más claro es que hemos aprendido, sin duda, a tragar y tragar: es una manera de sobrevivir, siendo como es muy sospechoso que para arreglar los grandes desmanes de Zapatero o el demonio, estemos siempre limando por abajo, cargando la responsabilidad de levantar el país sólo sobre los hombros de los más débiles: este es el sentido navideño también que se nos quiere inculcar quizá, con la aquiescencia del papado alemán que tan maravillosamente nos asiste. No en vano también alemanes son los que nos exigen a los del Sur hasta el último euro de una sospechosa deuda, que principalmente es de los bancos, y se nos la exige a nosotros, dejando casas, dejando bocado, empezando a carecer de la sanidad y la educación que tenemos por derecho, y porque logramos levantarlas así .

Sí, este es el espíritu navideño, levantado por alumbrados chispeantes acá y allá con símbolos vacíos, cacareado en las televisiones, junto a espacios verdaderamente deleznables, con abuso del sexo como tema que hace de gran cortina de humo, y el mismo deporte diem de idem; porque qué diferente es esforzarse tras un balón a observar en un sillón los movimientos de otros generalmente bien atiborrados.

En estas circunstancias, aun no siendo muy fervorosos, entran ganas frecuentemente de canturrear esta letra de la Misa Campesina de hace unas décadas, nacida en una Nicaragua políticamente muy comprometida, y en el seno de la siempre poco suficientemente aplaudida Teología de la liberación:

“¡Cristo Jesús!: identifícate con nosotros, no con la clase opresora que explota y devora la comunidad; sino con el oprimido, con el pueblo herido sediento de paz.”

Sólo un pero a esta letra. Si Cristo está por algún lado –y si está a mí no me estorba para nada-, ¿habría necesidad de pedirle que así se decantara? No sería necesario porque su posición es bastante clara, a tenor de las palabras vertidas en los evangelios que damos por buenos; sólo que el pobre tiene derecho a desconfiar: ha estado ya demasiadas veces dejado de la mano del propio cielo. ¿O es que queremos hacer de Dios el autor de lo bueno y exonerarle por completo, por completo, de toda responsabilidad en lo malo? Demasiado agustinianos somos cuando queremos: no existe el mal, es ausencia de bien, de Dios; pero amigo, en esto hay al menos cierta insuficiencia divina, imposible de admitir; ¿no? O una permisividad divina que torna al sistema inconsistente.

Y es que el sistema es quizá mucho más sencillo que todo esto: el sistema que debe funcionar es el de que todos los hombres somos iguales, con los mismos derechos y deberes: y nunca se olvide esto. Y a partir de esto hay que reedificar o aun volver a edificar desde los cimientos. Este es el verdadero sentido de la navidad, no el de la tele, la bolsa y los grandes almacenes: y cuando esto sea así: todos los hombres iguales en derechos y deberes, podremos hablar con autoridad, podremos ser “felices”, o al menos podremos respirar, que esto de la felicidad parece también de cuento incluídas las perdices, podremos volver a desearnos ¡feliz navidad! Mas Mientras, el discurso de la Corona o cualquier formulación más o menos brillante, en la Plaza del Vaticano, en Berlín, o en Moncloa es vacuidad, que sigue sirviendo a los intereses de los más fuertes y despiadados.

Con todo, habremos de desearnos, esperando no verter acá pura retórica: que tengamos una navidad lo menos mala posible, en el deseo de que sepamos encontrar las más justas, poco a poco, pero sin pausa.

domingo, 16 de septiembre de 2012

¡Padre nuestro!

¡Padre nuestro!,

Que deseamos estés en el agua, en la tierra, en el aire,
y no sólo en el primer y lejano aliento de todo;
que debes estar incluso de alguna forma en nosotros, no sólo allá,
como cuando decías lo que hiciéremos al otro a ti mismo lo hiciéremos;
que debes de estar más en nuestra mente que en nuestros torpes deseos:

   no ha de importarnos decir bien tu nombre aunque tantas veces parezcas ignorar a tus hijos, al menos en lo qqque a lo material respecta,
cuando a tantos nos dejas morir de hambre, nos permites tullidos, pisoteados, ninguneados, exprimidos
-ponle que a unos seis mil quinientos millones de siete mil-.

   ¡Padre, Señor!: justicia allá y acá,
y si no es mucho pedir más acá: que allá no es preciso pedirla, pues siempre se piensa que tal habrá,
porque si allá tampoco la hubiera podrías haberte guardado todo el trabajo,
o al menos haber descansado el mismísimo sexto día.
Queremos no ser doblegados más con la injusticia, si no es mucho pedir;
Que el quique suum no sea dudoso y aún más claro el neminem laedere
Que la humanidad deje de ser mancillada por una parte de sí misma;
Que dejen de despistarnos con que tu reino no es de este mundo para que nos pongamos a la tarea de mejorar este, que también es tuyo.

¡Sí,muéstranos que también en estos cruciales asuntos tu querer es poder,
acá y allá, allá y acá!

danos nuestro pan hoy, mañana y pasado,
no sólo un mendrugo sino una vida digna a todo hombre, parecida a la de su congénere, como nosotros, padres, igualamos a los hermanos;
da nobis pan y labor justamente remunerada;
grano para todo granero, tú que dijiste que vestías a todos los lirios y pájaros
y de paso, por favor, espanta a las urracas;
hazlo tú, aunque tengamos que ayudarte en la tarea,
que a veces pareces haber devenido muy sènior, para desgracia nuestra;
o al menos incúlcanos tu sabiduría de gran anciano, sóplanos en nuestras orejas
para encontrar el camino de acá redimirnos
y mejor allá llegaremos, si es que a algún sitio tras esta mala noche.
Déjanos hablarte así entre nuestros pucheros
y que en ellos no falte comida,
si más que a lirios o a pájaros nos hiciste.

et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris!,
así sin rubor rogamos esto y esto manifestamos,
que estos cristianos tantas veces con espíritu de banqueros
cambiaron hace poco el "débito" por la "ofensa":
sabían lo que se estaba cociendo y procedieron como en el siglo II,
intentando despistar, suavizar y aun disimular esta petición del perdón de lo debido;
y sin embargo, cuanto bien haría que se humanizaran las condiciones de la deuda:
pero los que se llaman tus hijos poco traslucen del padre;
quizá nos quede el consuelo de que es más fácil
que un camello pase por el ojo de una aguja.
¡o no!: no nos bastan consuelos espirituales mientras muramos realmente de hambre.

Et ne nos inducas in tentationem!, retira la tentación
a los estafadores, a los explotadores, a los falsos,
a todo sepulcro blanqueado por fuera;
la tentación de seguir fingiendo, explotando, aparentando, estafando,
aunque esto es volverte a pedir la cuadratura del círculo,
después que dices habernos hecho libres, o no habernos hecho así, que es igual,
pues de una u otra forma la historia continúa caminando.
te lo pedimos aunque sabemos y comprobamos
que estás tan maniatado por tus propias reglas
como lo estamos tantas veces nosotros por nuestros vicios;

¡Sed liberanos a malo!, aunque cuando así oramos
comprobamos una y otra vez que el mal nos conturba cada segundo,
pareciendo que sólo nosotros tenemos la llave de la redención,
que habremos de intentar tantas veces, así tantas salgan mal,
pues intentarla nos hace más dignos que engañarnos y bajar la cabeza.
Libéranos, si no de todo mal,
al menos de pensar que todo está perdido.