Nada en relación con el mundo en que vivimos, nada en relación a un sistema de vida que se está mostrando agónico. ¡Y eso que podría haber sacado gran partido a esta situación! Quiero decir: que podría haber señalado las grandes contradicciones de la humanidad, haber aireado a los "cuatro vientos" todo el sufrir, todos los grandes problemas y retos a los que nos enfrentamos, pero parece que estos no son problemas de la Iglesia que él desea.
Y aún más, Benedicto se olvida de cualquier forma de religiosidad que no sea la católica en su versión más rancia, se olvida de los demás cristianos, del potencial de otras religiones y se olvida del mundo obrero y de tantos pensadores y escritores que también han puesto de manifiesto la encrucijada del hombre -no me importa escribir "encrucijada-; porque parece no manejar con comodidad toda esa problemática presente.
Creo que no se me han escapado muchas de sus palabras -que he intentado seguir estos días de su estancia en España con atención- , amén -tampoco me importa escribir esta palabra- de que son bastante repetitivas y machaconas; se nota su avanzada edad y la de quienes le asesoren, incluído Rouco, que parecería querer amarrar bien el triunfo de la venidera derecha, por la ignorancia de tantos votantes, ignorancia muchas veces querida -y eso que se jactan de sus universidades- de que la derecha no busca la justicia social y de que el pensamiento social se inscribe en otro lugar.
Tengo claro, y bien es sabido que no soy el único, que si Cristo volviera a venir volvería a señalar a estos como sepulcros blanqueados, tan pendientes de la palabra fe y tan de espaldas a la realidad social, alucinantes ante por ejemplo una ampolla con sangre de Juan Pablo II; y todos bien de espaldas al Concilio Vaticano II: se han olvidado casi por completo de él; sólo lo recuerdan para lo que les conviene, por ejemplo cambiar el interface a fin de conservar mejor las ovejas que les restan, que no son tantas como no podía ser de otra manera; en verdad que no son tan pocas, porque la ignorancia y la cerrazón es lo que están repartidas y no la fe; aunque claro, cuando cualquiera de estos le ve las orejas al lobo no tiene ningún remilgo en acudir a la sabiduría humana, a la científica y aun a la atea: rezan para no tomar decisiones políticas que salven o rediman a los hombres en miseria, pero cuando tienen que ser ellos los salvados se ponen en manos de los saberes del siglo; y ante la bolsa igual, rezan y rezan pero para nada se enfrentan a los poderosos; es más, funcionan mejor al lado de ellos: no están al lado del pobre; no son reflejo del Galileo.
A los que hemos estado en las filas de la Iglesia y además nos hemos formado en la filosofía humana no podéis engañarnos: sois sepulcros blanqueados, interesados, palabrería, vanidad de vanidad, discurso ramplón, titiriteros, boato casi esperpéntico, conservadores recalcitrantes del estatu quo, que además habéis ido perdiendo bastantes puntos en la dramatización; y si no perdéis más ovejas es porque la naturaleza humana como bien sabéis es muy débil: son muchos los que prefieren estar engañados antes de encarar con frialdad las cosas. Y ese encararlas con frialdad no debe hacerse para desesperar, sino para tomar mejores soluciones.
No, no se ha escuchado ninguna palabra que ayude a la resolución de los conflictos humanos como hubiera sido de desear: habéis callado como prostitutas, que cierran la boca en su caso a cambio de dinero: y en el vuestro quizá por el mismo cambio. No cabe duda que estáis enajenados, en tanto que no sois capaces de focalizar lo que tenéis delante, con una enajenación que vuestro maestro criticaría de serle posible. Para nada devolvéis aquella imagen de él que se derrama en tantos puntos del "evangeliario", palabra que ahora os gusta resaltar como si hubiérais descubierto América. No se os demanda que hagáis -si es que aquél ppudo hacerlos alguna vez- milagros, pero sí al menos que os pongáis al lado de los débiles, que insistáis en las bienaventuranzas, que respetéis más a los gentiles, que os solidaricéis en definitiva con los pobres, los desheredados, los que sufren: que luchéis efectivamente por construír un mundo mejor: que eso también es mandato del padre y no desde palabras vacías, recetas mágicas y el bla bla bla en el que tanto os gusta ampararos, entendiendo mejor el adagio incluso benedictino: a Dios rogando y con el mazo dando: pero no dando en el cráneo de los infieles, para quedaros vosotros solos con la mies, sino manchándoos, si es que eso es mancharse, del hombre.
¡Benedicto!, a mí tu venida me ha servido al menos para algo: para corroborar de lo que eres capaz, de bien poco, si no es para seguir sosteniendo la caduca figura del papa decimonónico.
domingo, 21 de agosto de 2011
sábado, 13 de agosto de 2011
¡Qué decir de la inminente visita de Ratzinger a España!
No son muchas las personas que no me caen muy allá. Es decir, que en general me llevo bien con el talante de la mayoría de mis congéneres. Pero Ratzinger es uno de "mis imposibles", que diría el otro. Actualmente no proceso la fe católica ni ninguna otra, vivo con mi cabeza intentando mantenerla despierta y analizandolo todo, todo lo que los hombres vamos produciendo, nuestros logros y frustraciones de siglos y puedo sobrellevar mi existencia, no porque así tenga más licencias, no por conveniencia placentera, sino por convencimiento de que mi actitud es la más auténtica, mi actitud y la de muchos: una actitud muy común en personas dedicadas al concienzudo discurso filo´sófico occidental por ejemplo.
Pero decía: intentando ver a la persona, más allá de lo que representa para unos cuantos millones de seres humanos, y sin poder ver su rostro, sólo guiándome por la voz, y por sus palabras, Ratzinger es uno de esos tipos que no me son simpáticos, taampoco digamos brutalmente insoportables; pero lo que sí soporto aún peor es la vehiculación de la creencia de estos millones de seres en una serie de gestos que rallan lo reprobable, primero porque la visita del tal Ratzinger va a suponer el desembolso de 50 millones de euros en estos tiempos de crisis y segundo por los mensajes tremendamente retrógrados que va a esparcir con total impunidad, manteniendo una parrilla de valores de lo más zafio en la historia de la Iglesia católica de los últimos cien años.
Sus predecesores desde Juan XXIII, fueron mucho más afables; y sobre todo este y aun los dos subsecuentes. Al menos intentaron abrirse a la realidad social de una manera decidida, quisieron hacer por un mundo mejor.
Pero Ratzinger en todo el tiempo que lleva enseñoreado de la Iglesia se ha limitado siempre a cuestiones dogmáticas y nunca se ha mojado en cuestiones terrenales.
¿Qué está aportando la Iglesia a este momento tan tremendamente penoso para prácticamente todo el orbe? Absolutamente nada; la última noticia que escuchaba en radio esta mañana era que la diócesis de Madrid ha habilitado a los sacerdotes para que puedan perdonar a las mujeres que han abortado hasta el día de hoy y así lo soliciten; no es una medida de las que con más urgencia esté necesitado nuestro mundo, entre otras cosas porque el catolicismo actual tiene una visión muy particular del aborto y lo abandera, pareciendo así muy humana, defensora de la vida y demás. Desde luego, las ovejas de este gran rebaño se inflaman pías con ese gesto; pero esto no basta para defender la vida. La visión particular que de la vida tiene la fe cristiana es muy sui generis y aún más recalcitrante la propia de la fe Católica, y más aún la fe católica tal y como tiende a presentarla este director de la congregación para la fe que lo fue durante tantos años.
No, no me dan buenas vibraciones con este apostolado totalmente desmochado y desconectado de la sufriente sociedad actual, que nunca se encara con los poderes fácticos, con los ricos, con la alta y no tan alta banca, con la manera de hacer las cosas del sistema, con los valores neoliberales: qué poco refleja el caminar de su maestro según está escrito de una u otra forma, sean esos textos más o menos históricos y fiables. Creo que la genuina Iglesia Católica está perdiendo unos años de oro para hacer un apostolado verdaeramente comprometido con el bien y con los pobres, como sí hacía en los 70, en Sudamérica, en tantas otras misiones, incluso en los barrios marginados de muchas ciudades modernas, o hablando con claridad en muchas homilías que podían al menos tener un valor de emancipación y crítico importantes.
Pero todo eso pasó y aquí y ahora estamos sólo atufados nuevamente de incienso y casi sólo de incienso, cuando no de connivencia con los que más machacan al género humano, pues quien calla otorga.
En la página del
Observatorio del laicismo
pueden encontrarse muchos datos sobre esta visita a España de Ratzinger, en Agosto de 2011 aportados
desde una postura láica que creo para nada debe dejarse a un lado.
Pero decía: intentando ver a la persona, más allá de lo que representa para unos cuantos millones de seres humanos, y sin poder ver su rostro, sólo guiándome por la voz, y por sus palabras, Ratzinger es uno de esos tipos que no me son simpáticos, taampoco digamos brutalmente insoportables; pero lo que sí soporto aún peor es la vehiculación de la creencia de estos millones de seres en una serie de gestos que rallan lo reprobable, primero porque la visita del tal Ratzinger va a suponer el desembolso de 50 millones de euros en estos tiempos de crisis y segundo por los mensajes tremendamente retrógrados que va a esparcir con total impunidad, manteniendo una parrilla de valores de lo más zafio en la historia de la Iglesia católica de los últimos cien años.
Sus predecesores desde Juan XXIII, fueron mucho más afables; y sobre todo este y aun los dos subsecuentes. Al menos intentaron abrirse a la realidad social de una manera decidida, quisieron hacer por un mundo mejor.
Pero Ratzinger en todo el tiempo que lleva enseñoreado de la Iglesia se ha limitado siempre a cuestiones dogmáticas y nunca se ha mojado en cuestiones terrenales.
¿Qué está aportando la Iglesia a este momento tan tremendamente penoso para prácticamente todo el orbe? Absolutamente nada; la última noticia que escuchaba en radio esta mañana era que la diócesis de Madrid ha habilitado a los sacerdotes para que puedan perdonar a las mujeres que han abortado hasta el día de hoy y así lo soliciten; no es una medida de las que con más urgencia esté necesitado nuestro mundo, entre otras cosas porque el catolicismo actual tiene una visión muy particular del aborto y lo abandera, pareciendo así muy humana, defensora de la vida y demás. Desde luego, las ovejas de este gran rebaño se inflaman pías con ese gesto; pero esto no basta para defender la vida. La visión particular que de la vida tiene la fe cristiana es muy sui generis y aún más recalcitrante la propia de la fe Católica, y más aún la fe católica tal y como tiende a presentarla este director de la congregación para la fe que lo fue durante tantos años.
No, no me dan buenas vibraciones con este apostolado totalmente desmochado y desconectado de la sufriente sociedad actual, que nunca se encara con los poderes fácticos, con los ricos, con la alta y no tan alta banca, con la manera de hacer las cosas del sistema, con los valores neoliberales: qué poco refleja el caminar de su maestro según está escrito de una u otra forma, sean esos textos más o menos históricos y fiables. Creo que la genuina Iglesia Católica está perdiendo unos años de oro para hacer un apostolado verdaeramente comprometido con el bien y con los pobres, como sí hacía en los 70, en Sudamérica, en tantas otras misiones, incluso en los barrios marginados de muchas ciudades modernas, o hablando con claridad en muchas homilías que podían al menos tener un valor de emancipación y crítico importantes.
Pero todo eso pasó y aquí y ahora estamos sólo atufados nuevamente de incienso y casi sólo de incienso, cuando no de connivencia con los que más machacan al género humano, pues quien calla otorga.
En la página del
Observatorio del laicismo
pueden encontrarse muchos datos sobre esta visita a España de Ratzinger, en Agosto de 2011 aportados
desde una postura láica que creo para nada debe dejarse a un lado.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Recital para el Servicio de apoyo y orientación profesional de la Universidad de Murcia
El 21 de Julio de 2011 ofrecí un pequeño recital de jazz, por encargo del Servicio de Asesoramiento y Orientación Personal de la Universidad de Murcia.,
que atiende igualmente a alumnos con diferentes discapacidades. Pensaron que mi quehacer podía interesar a un grupo de jóvenes de toda España, que han
superado las
Pruebas de Acceso a la Universidad y han venido a Murcia para una primera toma de contacto con el mundo universitario.
Entrevista en Campus Digital
Puedes escuchar practicamente íntegro este pequeño recital y las conversaciones que en él se originaron espontáneamente:
podía interesar a un grupo de jóvenes de toda España, que han superado las
Pruebas de Acceso a la Universidad y han venido a Murcia para una primera
toma de contacto con el mundo universitario.
Entrevista
en Campus Digital
Puedes escuchar practicamente íntegro este pequeño recital y las conversaciones que en él se originaron espontáneamente:
mp3 1
mp3 2
jueves, 21 de julio de 2011
Homenaje a Miguel Hernández
Hace poquito encontramos en Youtube vídeo de tres de las canciones del recital dedicado a Miguel hernández, que ofrecimos Caridad Gil Lurquí y yo mismo en la delegación territorial de la ONCE en Murcia, en la celebración del centenario de su nacimiento.
Puedes vernos en estos dos enlaces:
El niño yuntero
Para la libertad y Canción última
Desde luego parafraseábamos al gran Juan Manuel Serrat, aunque no desembolsamos derechos de autor porque se trataba de un recital sin cobro de entrada, mero homenaje en el salón de actos de una institucion benéfica.
jueves, 7 de julio de 2011
Presentación de mi disco Thalassa & Logos en vídeo
Gracias a la amabilidad de Mari Carmen Rubio hay vídeo de toda la presentación alojado en youtube, en 6 archivos, a los que puedes llegar desde los siguientes enlaces:
Presentación thálassa 1
Presentación Thalassa 2
Presentacion Thálassa 3
Presentación Thálassa 4
Presentación Thálassa 5
Presentación Thálassa 6
Presentación thálassa 1
Presentación Thalassa 2
Presentacion Thálassa 3
Presentación Thálassa 4
Presentación Thálassa 5
Presentación Thálassa 6
lunes, 4 de julio de 2011
Abundo en la presentación de mi CD Thalassa & Logos
Tal como se comenta en un post anterior llevamos a cabo su presentación en el Salón de Actos de la Fundación Cajamurcia
en esta ciudad el 14 de Junio.Foto 1
Foto
2
Abrió el acto mi buen amigo Pedro Sáez, por parte de Cajamurcia; prosiguió mi querido y admirado profesor D. Francisco Jarauta, catedrático
d historia de la filosofía de la Universidad de Murcia
audio 1
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audio 4
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5
Audio 6
en esta ciudad el 14 de Junio.Foto 1
Foto
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Abrió el acto mi buen amigo Pedro Sáez, por parte de Cajamurcia; prosiguió mi querido y admirado profesor D. Francisco Jarauta, catedrático
d historia de la filosofía de la Universidad de Murcia
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viernes, 1 de julio de 2011
Ser Más políticos que nunca
--¿cómo vd ahora tan interesado en temas de política?
(si un hipotético entrevistador me hiciera esta pregunta mi respuesta sería larga, como la que sigue):
--¿cómo no? Primero debo decir en honor a la verdad que siempre me interesó la política, la cosa pública; es tema central en mis estudios de filosofía; tema constante,
por el lado que se mire: del lado de la convivencia, por razones históricas, o cuestión meramente social, nada menos.
Incluso añadiría algo más: antes de preocuparme abiertamente por lo político me preocupé por algo más de índole mítica: me preguntaba -por otra parte como cualquier
joven- por la relación entre los hombres y de estos con la divinidad; pero luego perdí la fe en Dios, que si es un don -la fe-, parece este -Dios- bastante roñoso, pues ese don
me da la impresión de que no abunda tanto como pueda parecer, pues incluso los que dicen tenerlo nos engañan con sus obras, sobre todo cuando usan a sus semejantes
como medios y no como fines en sí mismos.
Fuera de bromas (¿bromas?): están ahora las cosas como para no preocuparse por la política:
si nos están "comiendo por los piés": ¿a qué esperamos para preocuparnos por ella?
Obviamente, en los años dorados, más o menos dorados podíamos descuidarnos -quien se descuidara, claro- algo más. Podíamos estudiar, trabajar, ir de acá para allá,
ver televisión -internet no estaba en los hogares-, salir con los amigos desenfadadamente, saltar, bailar, proyectar cosas, reír y solazarnos con todas esas cosas que la vida
nos pone al alcance; la mayoría éramos afortunados y los infortunios sólo venían, pues eso, de la mala fortuna personal, de los accidentes desagradables; o todo lo bueno
se interrumpía con la interrupción de la vida misma. Casi bastaba con ser políticos unos cuantos días antes de la visita a la mesa electoral.
Pero ahora, las cosas han cambiado en cuestión de pocos años. La verdad es que los que estudiábamos filosofía por ejemplo lo veíamos venir: eran muchos los
estudiosos que defendían que el capitalismo deshumanizaba, al preocuparse más por el "tener" que por el "ser", que estaba devorando conciencias y aun al mismo planeta.
Estas cosas no se podían decir en cualquier momento, porque entonces el filósofo pasaba a ser un cuervo, un aguafiestas.
Pero Sin embargo, hete aquí que la fiesta se ha aguado: y no la ha aguado el filósofo precisamente, sino aquellos que han estirado al máximo las posibilidades del
capital.
Claro, y cuando no es fácil trabjar, ni divertirse mucho, por lo menos bastantes ya; cuando la risa ya no es gesto fácil para bastantes..., entonces es necesario pensar, se
piensa casi sin remedio y se ha de ser político a la fuerza; no unos días antes de ir a la mesa electoral, sino cada día. Se ha de volver la mirada hacia la polis, más allá de
las cuatro paredes y del círculo donde uno se solaza, para preguntarse: ¡qué narices (bien se entiende que no cito otro órgano por decoro) pasa para que todo no siga
igual que antes! Y entonces se ha de tomar conciencia, por aquello de si uno puede hacer algo por volver a vivir en condiciones favorables, o incluso en algunos casos bien
dramáticos, hacer algo por seguir comiendo, sí, comiendo.
Claro que hay que volver a ser políticos, como esos ciudadanos de hace25 siglos en la misma Grecia que hoy está tan denostada; volver a salir al ágora, a la plaza
pública y manifestarse, y hablar entre todos, hacerse oír y aun decidir: bendito 15M que nos ha enseñado que todavía el ciudadano, el político más genuino, puede hacerse
oír.
Yo preguntaría: hasta cuando la ciudadanía no consciente va a seguir colgada de la tele o incluso de intenet ¿que ahora sí está prácticamente en todos los hogares);
hasta cuando internet va a seguir siendo boba distracción de chascarrillos y pornografía barata y se va a generalizar como herramienta de pensamiento libre, que permita
que alcemos todos un clamor insoslayable, contra los que, ciegos, miran sólo a su ombligo y su bolsillo intentando negar la evidencia de que hay que parar y repensar las
cosas, y ponerse decididamente a la tarea de construír un orden nuevamente humano. ya sabemos que la felicidad,y más tomada colectivamente, es algo que sólo puede
venderse en claves míticas -vaya que parece no ser de este mundo-, pero al menos un orden más justo, como lo intentaba ser en los 80 por ejemplo y casi se conseguía.
Por supuesto, seamos políticos y tomando buena conciencia, no enajenados; y vayamos a las urnas con los deberes hechos; y salgamos a la calle, cada vez más
personas: que se enteren; que no lo tienen tan fácil.
Creo que eso va a suceder. No lo creo por mera cuestión de fe, sino porque está empezando a ocurrir y porque parece fácil deducir que si las cosas siguen por el camino
que todos vemos terminaremos despertando todos. Claro, que más vale ir despertando espontáneamente que a trompicones. No un despertar más o menos violento;
porque lo que se anhela no es incordiar, sino justicia: algo tan evidente como que unos cuantos no tengan -o, a lo peor, tengamos- en un puño a toda la humanidad.
¿Me equivoco? En más de un momento de este discurso probablemente, pero afortunadamente la tarea de pensar no está sólo a mi cargo: hemos de desarrollarla todos:
los que deseamos que este mundo sea justo y sea habitable, para sus 7000 millones de habitantes ; en definitiva, parafraseando a aquellos pensadores ya de los años 60,
que podamos "ser" los 7000 millones de habitantes: aunque "tengamos" menos: el planeta nos lo va a agradecer.
Y si para tal hacen falta unas cuantas "cumbres" hechas absolutamente en serio y no como algunas del pasado en que todo acababa en anécdota e incluso apresamiento
de ciudadanos preocupados por un mundo mejor, pues vengan esas, las que sean, cumbres; y si para que tales cumbres se lleven a efecto es preciso que masas ingentes
de genuinos políticos, nuevos atenienses de las actuales ágoras, se hagan a la calle, pues por mi parte sea, y sé que en el fondo de tu corazón por la tuya también.
(si un hipotético entrevistador me hiciera esta pregunta mi respuesta sería larga, como la que sigue):
--¿cómo no? Primero debo decir en honor a la verdad que siempre me interesó la política, la cosa pública; es tema central en mis estudios de filosofía; tema constante,
por el lado que se mire: del lado de la convivencia, por razones históricas, o cuestión meramente social, nada menos.
Incluso añadiría algo más: antes de preocuparme abiertamente por lo político me preocupé por algo más de índole mítica: me preguntaba -por otra parte como cualquier
joven- por la relación entre los hombres y de estos con la divinidad; pero luego perdí la fe en Dios, que si es un don -la fe-, parece este -Dios- bastante roñoso, pues ese don
me da la impresión de que no abunda tanto como pueda parecer, pues incluso los que dicen tenerlo nos engañan con sus obras, sobre todo cuando usan a sus semejantes
como medios y no como fines en sí mismos.
Fuera de bromas (¿bromas?): están ahora las cosas como para no preocuparse por la política:
si nos están "comiendo por los piés": ¿a qué esperamos para preocuparnos por ella?
Obviamente, en los años dorados, más o menos dorados podíamos descuidarnos -quien se descuidara, claro- algo más. Podíamos estudiar, trabajar, ir de acá para allá,
ver televisión -internet no estaba en los hogares-, salir con los amigos desenfadadamente, saltar, bailar, proyectar cosas, reír y solazarnos con todas esas cosas que la vida
nos pone al alcance; la mayoría éramos afortunados y los infortunios sólo venían, pues eso, de la mala fortuna personal, de los accidentes desagradables; o todo lo bueno
se interrumpía con la interrupción de la vida misma. Casi bastaba con ser políticos unos cuantos días antes de la visita a la mesa electoral.
Pero ahora, las cosas han cambiado en cuestión de pocos años. La verdad es que los que estudiábamos filosofía por ejemplo lo veíamos venir: eran muchos los
estudiosos que defendían que el capitalismo deshumanizaba, al preocuparse más por el "tener" que por el "ser", que estaba devorando conciencias y aun al mismo planeta.
Estas cosas no se podían decir en cualquier momento, porque entonces el filósofo pasaba a ser un cuervo, un aguafiestas.
Pero Sin embargo, hete aquí que la fiesta se ha aguado: y no la ha aguado el filósofo precisamente, sino aquellos que han estirado al máximo las posibilidades del
capital.
Claro, y cuando no es fácil trabjar, ni divertirse mucho, por lo menos bastantes ya; cuando la risa ya no es gesto fácil para bastantes..., entonces es necesario pensar, se
piensa casi sin remedio y se ha de ser político a la fuerza; no unos días antes de ir a la mesa electoral, sino cada día. Se ha de volver la mirada hacia la polis, más allá de
las cuatro paredes y del círculo donde uno se solaza, para preguntarse: ¡qué narices (bien se entiende que no cito otro órgano por decoro) pasa para que todo no siga
igual que antes! Y entonces se ha de tomar conciencia, por aquello de si uno puede hacer algo por volver a vivir en condiciones favorables, o incluso en algunos casos bien
dramáticos, hacer algo por seguir comiendo, sí, comiendo.
Claro que hay que volver a ser políticos, como esos ciudadanos de hace25 siglos en la misma Grecia que hoy está tan denostada; volver a salir al ágora, a la plaza
pública y manifestarse, y hablar entre todos, hacerse oír y aun decidir: bendito 15M que nos ha enseñado que todavía el ciudadano, el político más genuino, puede hacerse
oír.
Yo preguntaría: hasta cuando la ciudadanía no consciente va a seguir colgada de la tele o incluso de intenet ¿que ahora sí está prácticamente en todos los hogares);
hasta cuando internet va a seguir siendo boba distracción de chascarrillos y pornografía barata y se va a generalizar como herramienta de pensamiento libre, que permita
que alcemos todos un clamor insoslayable, contra los que, ciegos, miran sólo a su ombligo y su bolsillo intentando negar la evidencia de que hay que parar y repensar las
cosas, y ponerse decididamente a la tarea de construír un orden nuevamente humano. ya sabemos que la felicidad,y más tomada colectivamente, es algo que sólo puede
venderse en claves míticas -vaya que parece no ser de este mundo-, pero al menos un orden más justo, como lo intentaba ser en los 80 por ejemplo y casi se conseguía.
Por supuesto, seamos políticos y tomando buena conciencia, no enajenados; y vayamos a las urnas con los deberes hechos; y salgamos a la calle, cada vez más
personas: que se enteren; que no lo tienen tan fácil.
Creo que eso va a suceder. No lo creo por mera cuestión de fe, sino porque está empezando a ocurrir y porque parece fácil deducir que si las cosas siguen por el camino
que todos vemos terminaremos despertando todos. Claro, que más vale ir despertando espontáneamente que a trompicones. No un despertar más o menos violento;
porque lo que se anhela no es incordiar, sino justicia: algo tan evidente como que unos cuantos no tengan -o, a lo peor, tengamos- en un puño a toda la humanidad.
¿Me equivoco? En más de un momento de este discurso probablemente, pero afortunadamente la tarea de pensar no está sólo a mi cargo: hemos de desarrollarla todos:
los que deseamos que este mundo sea justo y sea habitable, para sus 7000 millones de habitantes ; en definitiva, parafraseando a aquellos pensadores ya de los años 60,
que podamos "ser" los 7000 millones de habitantes: aunque "tengamos" menos: el planeta nos lo va a agradecer.
Y si para tal hacen falta unas cuantas "cumbres" hechas absolutamente en serio y no como algunas del pasado en que todo acababa en anécdota e incluso apresamiento
de ciudadanos preocupados por un mundo mejor, pues vengan esas, las que sean, cumbres; y si para que tales cumbres se lleven a efecto es preciso que masas ingentes
de genuinos políticos, nuevos atenienses de las actuales ágoras, se hagan a la calle, pues por mi parte sea, y sé que en el fondo de tu corazón por la tuya también.
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