miércoles, 3 de agosto de 2011
Recital para el Servicio de apoyo y orientación profesional de la Universidad de Murcia
El 21 de Julio de 2011 ofrecí un pequeño recital de jazz, por encargo del Servicio de Asesoramiento y Orientación Personal de la Universidad de Murcia.,
que atiende igualmente a alumnos con diferentes discapacidades. Pensaron que mi quehacer podía interesar a un grupo de jóvenes de toda España, que han
superado las
Pruebas de Acceso a la Universidad y han venido a Murcia para una primera toma de contacto con el mundo universitario.
Entrevista en Campus Digital
Puedes escuchar practicamente íntegro este pequeño recital y las conversaciones que en él se originaron espontáneamente:
podía interesar a un grupo de jóvenes de toda España, que han superado las
Pruebas de Acceso a la Universidad y han venido a Murcia para una primera
toma de contacto con el mundo universitario.
Entrevista
en Campus Digital
Puedes escuchar practicamente íntegro este pequeño recital y las conversaciones que en él se originaron espontáneamente:
mp3 1
mp3 2
jueves, 21 de julio de 2011
Homenaje a Miguel Hernández
Hace poquito encontramos en Youtube vídeo de tres de las canciones del recital dedicado a Miguel hernández, que ofrecimos Caridad Gil Lurquí y yo mismo en la delegación territorial de la ONCE en Murcia, en la celebración del centenario de su nacimiento.
Puedes vernos en estos dos enlaces:
El niño yuntero
Para la libertad y Canción última
Desde luego parafraseábamos al gran Juan Manuel Serrat, aunque no desembolsamos derechos de autor porque se trataba de un recital sin cobro de entrada, mero homenaje en el salón de actos de una institucion benéfica.
jueves, 7 de julio de 2011
Presentación de mi disco Thalassa & Logos en vídeo
Gracias a la amabilidad de Mari Carmen Rubio hay vídeo de toda la presentación alojado en youtube, en 6 archivos, a los que puedes llegar desde los siguientes enlaces:
Presentación thálassa 1
Presentación Thalassa 2
Presentacion Thálassa 3
Presentación Thálassa 4
Presentación Thálassa 5
Presentación Thálassa 6
Presentación thálassa 1
Presentación Thalassa 2
Presentacion Thálassa 3
Presentación Thálassa 4
Presentación Thálassa 5
Presentación Thálassa 6
lunes, 4 de julio de 2011
Abundo en la presentación de mi CD Thalassa & Logos
Tal como se comenta en un post anterior llevamos a cabo su presentación en el Salón de Actos de la Fundación Cajamurcia
en esta ciudad el 14 de Junio.Foto 1
Foto
2
Abrió el acto mi buen amigo Pedro Sáez, por parte de Cajamurcia; prosiguió mi querido y admirado profesor D. Francisco Jarauta, catedrático
d historia de la filosofía de la Universidad de Murcia
audio 1
audio
2
audio 3
audio 4
audio
5
Audio 6
en esta ciudad el 14 de Junio.Foto 1
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Abrió el acto mi buen amigo Pedro Sáez, por parte de Cajamurcia; prosiguió mi querido y admirado profesor D. Francisco Jarauta, catedrático
d historia de la filosofía de la Universidad de Murcia
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viernes, 1 de julio de 2011
Ser Más políticos que nunca
--¿cómo vd ahora tan interesado en temas de política?
(si un hipotético entrevistador me hiciera esta pregunta mi respuesta sería larga, como la que sigue):
--¿cómo no? Primero debo decir en honor a la verdad que siempre me interesó la política, la cosa pública; es tema central en mis estudios de filosofía; tema constante,
por el lado que se mire: del lado de la convivencia, por razones históricas, o cuestión meramente social, nada menos.
Incluso añadiría algo más: antes de preocuparme abiertamente por lo político me preocupé por algo más de índole mítica: me preguntaba -por otra parte como cualquier
joven- por la relación entre los hombres y de estos con la divinidad; pero luego perdí la fe en Dios, que si es un don -la fe-, parece este -Dios- bastante roñoso, pues ese don
me da la impresión de que no abunda tanto como pueda parecer, pues incluso los que dicen tenerlo nos engañan con sus obras, sobre todo cuando usan a sus semejantes
como medios y no como fines en sí mismos.
Fuera de bromas (¿bromas?): están ahora las cosas como para no preocuparse por la política:
si nos están "comiendo por los piés": ¿a qué esperamos para preocuparnos por ella?
Obviamente, en los años dorados, más o menos dorados podíamos descuidarnos -quien se descuidara, claro- algo más. Podíamos estudiar, trabajar, ir de acá para allá,
ver televisión -internet no estaba en los hogares-, salir con los amigos desenfadadamente, saltar, bailar, proyectar cosas, reír y solazarnos con todas esas cosas que la vida
nos pone al alcance; la mayoría éramos afortunados y los infortunios sólo venían, pues eso, de la mala fortuna personal, de los accidentes desagradables; o todo lo bueno
se interrumpía con la interrupción de la vida misma. Casi bastaba con ser políticos unos cuantos días antes de la visita a la mesa electoral.
Pero ahora, las cosas han cambiado en cuestión de pocos años. La verdad es que los que estudiábamos filosofía por ejemplo lo veíamos venir: eran muchos los
estudiosos que defendían que el capitalismo deshumanizaba, al preocuparse más por el "tener" que por el "ser", que estaba devorando conciencias y aun al mismo planeta.
Estas cosas no se podían decir en cualquier momento, porque entonces el filósofo pasaba a ser un cuervo, un aguafiestas.
Pero Sin embargo, hete aquí que la fiesta se ha aguado: y no la ha aguado el filósofo precisamente, sino aquellos que han estirado al máximo las posibilidades del
capital.
Claro, y cuando no es fácil trabjar, ni divertirse mucho, por lo menos bastantes ya; cuando la risa ya no es gesto fácil para bastantes..., entonces es necesario pensar, se
piensa casi sin remedio y se ha de ser político a la fuerza; no unos días antes de ir a la mesa electoral, sino cada día. Se ha de volver la mirada hacia la polis, más allá de
las cuatro paredes y del círculo donde uno se solaza, para preguntarse: ¡qué narices (bien se entiende que no cito otro órgano por decoro) pasa para que todo no siga
igual que antes! Y entonces se ha de tomar conciencia, por aquello de si uno puede hacer algo por volver a vivir en condiciones favorables, o incluso en algunos casos bien
dramáticos, hacer algo por seguir comiendo, sí, comiendo.
Claro que hay que volver a ser políticos, como esos ciudadanos de hace25 siglos en la misma Grecia que hoy está tan denostada; volver a salir al ágora, a la plaza
pública y manifestarse, y hablar entre todos, hacerse oír y aun decidir: bendito 15M que nos ha enseñado que todavía el ciudadano, el político más genuino, puede hacerse
oír.
Yo preguntaría: hasta cuando la ciudadanía no consciente va a seguir colgada de la tele o incluso de intenet ¿que ahora sí está prácticamente en todos los hogares);
hasta cuando internet va a seguir siendo boba distracción de chascarrillos y pornografía barata y se va a generalizar como herramienta de pensamiento libre, que permita
que alcemos todos un clamor insoslayable, contra los que, ciegos, miran sólo a su ombligo y su bolsillo intentando negar la evidencia de que hay que parar y repensar las
cosas, y ponerse decididamente a la tarea de construír un orden nuevamente humano. ya sabemos que la felicidad,y más tomada colectivamente, es algo que sólo puede
venderse en claves míticas -vaya que parece no ser de este mundo-, pero al menos un orden más justo, como lo intentaba ser en los 80 por ejemplo y casi se conseguía.
Por supuesto, seamos políticos y tomando buena conciencia, no enajenados; y vayamos a las urnas con los deberes hechos; y salgamos a la calle, cada vez más
personas: que se enteren; que no lo tienen tan fácil.
Creo que eso va a suceder. No lo creo por mera cuestión de fe, sino porque está empezando a ocurrir y porque parece fácil deducir que si las cosas siguen por el camino
que todos vemos terminaremos despertando todos. Claro, que más vale ir despertando espontáneamente que a trompicones. No un despertar más o menos violento;
porque lo que se anhela no es incordiar, sino justicia: algo tan evidente como que unos cuantos no tengan -o, a lo peor, tengamos- en un puño a toda la humanidad.
¿Me equivoco? En más de un momento de este discurso probablemente, pero afortunadamente la tarea de pensar no está sólo a mi cargo: hemos de desarrollarla todos:
los que deseamos que este mundo sea justo y sea habitable, para sus 7000 millones de habitantes ; en definitiva, parafraseando a aquellos pensadores ya de los años 60,
que podamos "ser" los 7000 millones de habitantes: aunque "tengamos" menos: el planeta nos lo va a agradecer.
Y si para tal hacen falta unas cuantas "cumbres" hechas absolutamente en serio y no como algunas del pasado en que todo acababa en anécdota e incluso apresamiento
de ciudadanos preocupados por un mundo mejor, pues vengan esas, las que sean, cumbres; y si para que tales cumbres se lleven a efecto es preciso que masas ingentes
de genuinos políticos, nuevos atenienses de las actuales ágoras, se hagan a la calle, pues por mi parte sea, y sé que en el fondo de tu corazón por la tuya también.
(si un hipotético entrevistador me hiciera esta pregunta mi respuesta sería larga, como la que sigue):
--¿cómo no? Primero debo decir en honor a la verdad que siempre me interesó la política, la cosa pública; es tema central en mis estudios de filosofía; tema constante,
por el lado que se mire: del lado de la convivencia, por razones históricas, o cuestión meramente social, nada menos.
Incluso añadiría algo más: antes de preocuparme abiertamente por lo político me preocupé por algo más de índole mítica: me preguntaba -por otra parte como cualquier
joven- por la relación entre los hombres y de estos con la divinidad; pero luego perdí la fe en Dios, que si es un don -la fe-, parece este -Dios- bastante roñoso, pues ese don
me da la impresión de que no abunda tanto como pueda parecer, pues incluso los que dicen tenerlo nos engañan con sus obras, sobre todo cuando usan a sus semejantes
como medios y no como fines en sí mismos.
Fuera de bromas (¿bromas?): están ahora las cosas como para no preocuparse por la política:
si nos están "comiendo por los piés": ¿a qué esperamos para preocuparnos por ella?
Obviamente, en los años dorados, más o menos dorados podíamos descuidarnos -quien se descuidara, claro- algo más. Podíamos estudiar, trabajar, ir de acá para allá,
ver televisión -internet no estaba en los hogares-, salir con los amigos desenfadadamente, saltar, bailar, proyectar cosas, reír y solazarnos con todas esas cosas que la vida
nos pone al alcance; la mayoría éramos afortunados y los infortunios sólo venían, pues eso, de la mala fortuna personal, de los accidentes desagradables; o todo lo bueno
se interrumpía con la interrupción de la vida misma. Casi bastaba con ser políticos unos cuantos días antes de la visita a la mesa electoral.
Pero ahora, las cosas han cambiado en cuestión de pocos años. La verdad es que los que estudiábamos filosofía por ejemplo lo veíamos venir: eran muchos los
estudiosos que defendían que el capitalismo deshumanizaba, al preocuparse más por el "tener" que por el "ser", que estaba devorando conciencias y aun al mismo planeta.
Estas cosas no se podían decir en cualquier momento, porque entonces el filósofo pasaba a ser un cuervo, un aguafiestas.
Pero Sin embargo, hete aquí que la fiesta se ha aguado: y no la ha aguado el filósofo precisamente, sino aquellos que han estirado al máximo las posibilidades del
capital.
Claro, y cuando no es fácil trabjar, ni divertirse mucho, por lo menos bastantes ya; cuando la risa ya no es gesto fácil para bastantes..., entonces es necesario pensar, se
piensa casi sin remedio y se ha de ser político a la fuerza; no unos días antes de ir a la mesa electoral, sino cada día. Se ha de volver la mirada hacia la polis, más allá de
las cuatro paredes y del círculo donde uno se solaza, para preguntarse: ¡qué narices (bien se entiende que no cito otro órgano por decoro) pasa para que todo no siga
igual que antes! Y entonces se ha de tomar conciencia, por aquello de si uno puede hacer algo por volver a vivir en condiciones favorables, o incluso en algunos casos bien
dramáticos, hacer algo por seguir comiendo, sí, comiendo.
Claro que hay que volver a ser políticos, como esos ciudadanos de hace25 siglos en la misma Grecia que hoy está tan denostada; volver a salir al ágora, a la plaza
pública y manifestarse, y hablar entre todos, hacerse oír y aun decidir: bendito 15M que nos ha enseñado que todavía el ciudadano, el político más genuino, puede hacerse
oír.
Yo preguntaría: hasta cuando la ciudadanía no consciente va a seguir colgada de la tele o incluso de intenet ¿que ahora sí está prácticamente en todos los hogares);
hasta cuando internet va a seguir siendo boba distracción de chascarrillos y pornografía barata y se va a generalizar como herramienta de pensamiento libre, que permita
que alcemos todos un clamor insoslayable, contra los que, ciegos, miran sólo a su ombligo y su bolsillo intentando negar la evidencia de que hay que parar y repensar las
cosas, y ponerse decididamente a la tarea de construír un orden nuevamente humano. ya sabemos que la felicidad,y más tomada colectivamente, es algo que sólo puede
venderse en claves míticas -vaya que parece no ser de este mundo-, pero al menos un orden más justo, como lo intentaba ser en los 80 por ejemplo y casi se conseguía.
Por supuesto, seamos políticos y tomando buena conciencia, no enajenados; y vayamos a las urnas con los deberes hechos; y salgamos a la calle, cada vez más
personas: que se enteren; que no lo tienen tan fácil.
Creo que eso va a suceder. No lo creo por mera cuestión de fe, sino porque está empezando a ocurrir y porque parece fácil deducir que si las cosas siguen por el camino
que todos vemos terminaremos despertando todos. Claro, que más vale ir despertando espontáneamente que a trompicones. No un despertar más o menos violento;
porque lo que se anhela no es incordiar, sino justicia: algo tan evidente como que unos cuantos no tengan -o, a lo peor, tengamos- en un puño a toda la humanidad.
¿Me equivoco? En más de un momento de este discurso probablemente, pero afortunadamente la tarea de pensar no está sólo a mi cargo: hemos de desarrollarla todos:
los que deseamos que este mundo sea justo y sea habitable, para sus 7000 millones de habitantes ; en definitiva, parafraseando a aquellos pensadores ya de los años 60,
que podamos "ser" los 7000 millones de habitantes: aunque "tengamos" menos: el planeta nos lo va a agradecer.
Y si para tal hacen falta unas cuantas "cumbres" hechas absolutamente en serio y no como algunas del pasado en que todo acababa en anécdota e incluso apresamiento
de ciudadanos preocupados por un mundo mejor, pues vengan esas, las que sean, cumbres; y si para que tales cumbres se lleven a efecto es preciso que masas ingentes
de genuinos políticos, nuevos atenienses de las actuales ágoras, se hagan a la calle, pues por mi parte sea, y sé que en el fondo de tu corazón por la tuya también.
martes, 7 de junio de 2011
"¡El pobre sólo tiene derecho a morirse!"
He escuchado esta frase en labios de una persona que la decía sin rencor, pero alzando la voz lo suficiente para que otra persona en la acera opuesta de una calle ancha de Murcia la escuchara; y por supuesto sin importarle que otras personas más la oyeran.
Es cierto que parece que ese sería el derecho que más fácilmente estarían dispuestas a conceder instituciones como el F.M.I., alguno de cuyos más altos dignatarios sabe bastante de derechos y libertades de todo ser humano, como lo demuestra al tomar una habitación de 3000 dólares noche y proceder como parece ha procedido con el servicio. Y por extensión, el derecho que parece conceder con mayor facilidad cualquier institución que prime el mimo al rico y el desprecio por el estado de bienestar.
Y es que oyendo estas palabras no debería nadie expresar otra cosa que algo parecido a esto.
La humanidad está llamada a un cambio, dicho sin pretensiones de visionario; lo reconocemos la gran mayoría. Pero no un cambio de "estrecharnos el cinturón" para seguir corriendo en la misma dirección, casi sin salida, sino, un cambio pacífico pero decidido de relaciones económicas. Son muchísimas las voces que lo vienen reclamando: prácticamente todo el pensamiento occidental filosófico lo viene pidiendo; la Escuela de Francfurt y casi todas las facultades de Filosofía en pleno han señalado lo inmoral del consumismo puro y de las relaciones neoliberales. Pero si a la especulación se une el sentir y ya el padecer de tantas personas, no creo que basten unos pocos altísimos ejecutivos para contener este deseo de casi toda la humanidad.
Desde luego que construír ese otro mundo posible que buscamos no es tarea fácil, pero es nuestra apasionante tarea, en donde debe pesar la gran expriencia acumulada.
Es verdad que si somos muchos los que coincidimos en los análisis de qué pasa realmente, casi nadie sabemos realmente cómo proceder.
Yo muchas veces doy en pensar que tendríamos que tomarnos unos años delineando este futuro, en la forma de reuniones, casi conciliares, desde luego láicas, a modo de cumbres de especialistas; cumbres que vincularan posteriormente, de forma mucho más contundente que cumbres pasadas en relación al clima por ejemplo.
Hemos de empezar a organizarnos y a decir a las altas finanzas que las cosas no pueden seguir haciéndose así: que queremos vivir todos, sin que nadie tenga que decir: "¡el pobre sólo tiene derecho a morirse!"
Es cierto que parece que ese sería el derecho que más fácilmente estarían dispuestas a conceder instituciones como el F.M.I., alguno de cuyos más altos dignatarios sabe bastante de derechos y libertades de todo ser humano, como lo demuestra al tomar una habitación de 3000 dólares noche y proceder como parece ha procedido con el servicio. Y por extensión, el derecho que parece conceder con mayor facilidad cualquier institución que prime el mimo al rico y el desprecio por el estado de bienestar.
Y es que oyendo estas palabras no debería nadie expresar otra cosa que algo parecido a esto.
La humanidad está llamada a un cambio, dicho sin pretensiones de visionario; lo reconocemos la gran mayoría. Pero no un cambio de "estrecharnos el cinturón" para seguir corriendo en la misma dirección, casi sin salida, sino, un cambio pacífico pero decidido de relaciones económicas. Son muchísimas las voces que lo vienen reclamando: prácticamente todo el pensamiento occidental filosófico lo viene pidiendo; la Escuela de Francfurt y casi todas las facultades de Filosofía en pleno han señalado lo inmoral del consumismo puro y de las relaciones neoliberales. Pero si a la especulación se une el sentir y ya el padecer de tantas personas, no creo que basten unos pocos altísimos ejecutivos para contener este deseo de casi toda la humanidad.
Desde luego que construír ese otro mundo posible que buscamos no es tarea fácil, pero es nuestra apasionante tarea, en donde debe pesar la gran expriencia acumulada.
Es verdad que si somos muchos los que coincidimos en los análisis de qué pasa realmente, casi nadie sabemos realmente cómo proceder.
Yo muchas veces doy en pensar que tendríamos que tomarnos unos años delineando este futuro, en la forma de reuniones, casi conciliares, desde luego láicas, a modo de cumbres de especialistas; cumbres que vincularan posteriormente, de forma mucho más contundente que cumbres pasadas en relación al clima por ejemplo.
Hemos de empezar a organizarnos y a decir a las altas finanzas que las cosas no pueden seguir haciéndose así: que queremos vivir todos, sin que nadie tenga que decir: "¡el pobre sólo tiene derecho a morirse!"
lunes, 30 de mayo de 2011
Notas generales de THALASSA kai LOGOS
Dejo aquí el archivo txt, sin modificar en un ápice, que iba desarrollando durante la confección de Thálassa y Logos, y que me servía de recordatorio principal y aclaración, además de serme útil para justificar un entramado sonoro tan difícil de asumir probablemente.
Aquí lo tenéis:
Notas generales de Thálassa y Logos
Me parece que el texto contiene pistas, apuntes y curiosas reflexiones que iban rodeando el mejor o peor proceso creativo.
Hay notas en archivos separados para cada una de las 16 pistas que no considero necesario brindar. No sé si alguna vez llegará ese momento.
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