No suelo escuchar Onda Cero Radio, pero dado que la oferta radiofónica actual es casi denigrante, a excepción de RNE 2, 1, 3, hace unos diez días escuché unos minutos a Carlitos Herrera, su voz ampulosa y ese gesto seguro de quien sabe mucho aunque realmente haya tanto de fachada para mantener un caché. A esa hora, la franja que va de 5 a 6 de la mañana RNE 1 raya en lo insoportable, por muy jovial que se quiera presentar: es ese estilo ramplón del José Luis Torrente, un poco menos verde pero igual de insolente, que incluso se lleva peor, pues Torrente nos abre a lo inconsciente como un chiste largo, de hora y pico, mientras que al sujeto Tuñón se le escucha 3 horas casi diarias, el que lo haga.
El panorama de nuestra radio se completa con referencias sexuales bien a las claras, música de muy baja calidad y locutores que hablan desde el púlpito, marionetas de la comisión episcopal, siempre zafia y de espaldas a la realidad. Pues bien, ahí escuché a Carlitos Herrera, tan qerido de muchísimas amas de casa y bueno, de oyentes más o menos descafeinados y necesitados de alguna moralina no clerical pero bien cercana a la tradición; reconozco que por no serle muy devoto no puedo pintarlo mucho más, pero me esperaba alguna frase en el poco tiempo que estaba dispuesto a dedicarle, que me golpeara y no muy favorablemente. Y llegó; y perdonen que me refiera a ella con tanto preámbulo, pero lo creía necesario. La afirmación, hecha con rotundidad, como suelen hacer los que buscan prosélitos,decía más o menos: "¡este gobierno quiere resolver el tema de la energía con las alternativas; qué error: la solución es la nuclear; claro hombre...!", añadiendo, como suele ser costumbre de los que de mala gana aceptan los resultados de las urnas, algunos adjetivos sobre el candor de los políticos de izquierdas.
Y como a los dos o tres días llega el terrible terremoto, el sunami y la desestabilización de la central nuclear de Fukushima. Pero claro, es más fácil invocar que siga funcionando el estado de cosas vigente: que no beneficia al planeta en que vivimos; que no contenta sino como mucho a mil millones de seres humanos (pero somos siete mil) y de entre estos sobre todo a, vete a saber si llegarán a 20 millones, los que más partido sacan del mal funcionamiento de las cosas.
Los que así invocan a la energía nuclear se olvidan de que el Uranio tiene los años contados, como el petróleo; tampoco quieren admitir la viabilidad de otras fuentes de energía, que son limpias y además no se agotan; y esto ya no es ciencia ficción. Se olvidan de que, incluso sin accidentes, cosa que no parece posible al hombre) enterrar los materiales de desecho es muy complicado, arriesgado, costoso; complicado incluso buscarles emplazamiento: seguirán activos durante muchos siglos: inútiles para producir la energía que buscamos, pero dañinos en alto grado si no se les confina debidamente.
¿Qué intereses conducen pues a persistir en el uso del petróleo y del uranio? Nefastas previsiones y mengua en la cartera de unos pocos.
viernes, 18 de marzo de 2011
lunes, 7 de marzo de 2011
Gadafi nos hace volver a la opaca realidad
a la terca realidad, plagada de intereses de dictadores unas veces o de clases dominantes, del mundo de las finanzas, de lo embrollado de nuestras expresiones. Gadafi es ejemplo de que no es tan fácil conseguir una sociedad justa. ¿Pero es imposible?
Lo cierto es que su sanguinaria terquedad tira por tierra los anhelos algo ingenuos de mi post anterior.
Parece que somos bastantes los que no estamos de acuerdo con este mundo hecho a la medida de las finanzas, estrechado para sus intereses; mundo de la tremenda "ley del embudo", que supone aplastar con los argumentos de "dame todo" que luego yo te cedo "lo que me dé la gana.
Parece que somos muchos los que vamos captando que "nos la están dando con queso", cuando destrozan nuestro planeta, nos machacan con la publicidad que dice "sólo eres feliz si consumes", es necesario "abrocharse el cinturón" o pasar por el tema del despido p´racticamente libre; los que sospechamos que en el ansia de agotar los recursos de petróleo y proponer más energía nuclear hay como casi siempre deseos inconfesables; y sin embargo sólo nos faltaría pequeños pasos para ponernos de acuerdo y ponerlos en un brete, con acciones no sangrientas: porque las sangrientas son las de ellos desde hace más de medio siglo, pero acciones eficaces.
En fin, no es poco darse cuenta por ejemplo de que a algunos les interesa por ejemplo la crisis para superarla al precio que sea, que es el de no ceder nada de sus bolsillos para remediarla
En todo caso, yo sigo con mis deseos: que los hombres sepan descubrir que la diferencia entre ser de derechas o de izquierdas es la diferencia entre el interés particular y el interés general. Y que ese debe ser el rasero para saber cuando un político es un zorro y cuando mira por la humanidad: un político, un banquero, un empresario.
Y sigo deseoso, como casi todoso en el fondo, de que esta manera de hacer las cosas según el bien general acaezca, porque nosotros nos la trabajemos, claro, porque no va a venir de ninguna parte. Casi la tocábamos hace unos años, pero la crisis nos ha revelado, para no ser ingenuos, la terquedad de la realidad; cómo muchos navegan en dirección contraria e incluso desbaratan, cuando les hace falta, todo lo bueno conseguido durante los dos últimos siglos.
Lo cierto es que su sanguinaria terquedad tira por tierra los anhelos algo ingenuos de mi post anterior.
Parece que somos bastantes los que no estamos de acuerdo con este mundo hecho a la medida de las finanzas, estrechado para sus intereses; mundo de la tremenda "ley del embudo", que supone aplastar con los argumentos de "dame todo" que luego yo te cedo "lo que me dé la gana.
Parece que somos muchos los que vamos captando que "nos la están dando con queso", cuando destrozan nuestro planeta, nos machacan con la publicidad que dice "sólo eres feliz si consumes", es necesario "abrocharse el cinturón" o pasar por el tema del despido p´racticamente libre; los que sospechamos que en el ansia de agotar los recursos de petróleo y proponer más energía nuclear hay como casi siempre deseos inconfesables; y sin embargo sólo nos faltaría pequeños pasos para ponernos de acuerdo y ponerlos en un brete, con acciones no sangrientas: porque las sangrientas son las de ellos desde hace más de medio siglo, pero acciones eficaces.
En fin, no es poco darse cuenta por ejemplo de que a algunos les interesa por ejemplo la crisis para superarla al precio que sea, que es el de no ceder nada de sus bolsillos para remediarla
En todo caso, yo sigo con mis deseos: que los hombres sepan descubrir que la diferencia entre ser de derechas o de izquierdas es la diferencia entre el interés particular y el interés general. Y que ese debe ser el rasero para saber cuando un político es un zorro y cuando mira por la humanidad: un político, un banquero, un empresario.
Y sigo deseoso, como casi todoso en el fondo, de que esta manera de hacer las cosas según el bien general acaezca, porque nosotros nos la trabajemos, claro, porque no va a venir de ninguna parte. Casi la tocábamos hace unos años, pero la crisis nos ha revelado, para no ser ingenuos, la terquedad de la realidad; cómo muchos navegan en dirección contraria e incluso desbaratan, cuando les hace falta, todo lo bueno conseguido durante los dos últimos siglos.
jueves, 3 de marzo de 2011
Otros músicos ciegos en la red
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para leer un artículo sobre este tema en
TIFLOINFORMA
TIFLOINFORMA es una página en Internet dedicada a cuestiones de \"tiflotecnología\" y
similares.
La \"tiflotecnología\" es una disciplina que se centra en las adaptaciones tecnnológicas,
principalmente informáticas, para ciegos (de \"tiflós\", \"ciego\" en griego).
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sábado, 5 de febrero de 2011
Lo que no marcha bien en esta región
El Foro ciudadano de la región de Murcia,
y con sus propios ingresos, ha concluído el rodaje de un documental que viene a ser un resumen cuidadoso de su último texto crítico sobre el estado de la región; el texto que publicamos a finales de 2010, con unas 300 páginas de datos y análisis de los que no suelen prodigarse por los medios de comunicación al uso, pero que indudablemente deberían ser bien tenidos en cuenta por los murcianos, aunque sólo sea por contrastar y comprender desde una óptica menos monocorde, qué pasa realmente en nuestra región.
Sí, este mismo foro acusado por el Presidente por verter ideas corruptoras a la ciudadanía; cuando los que formamos parte de él lo único que pretendemos es arbitrar un espacio no contaminado por los intereses del poder y el dinero, por quienes sólo indirectamente se preocupen por el interés general, al menos a juzgar por los hechos en estos últimos años.
Aquí están los enlaces a dicho reportaje:
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Esperando que os haga reflexionar, si aún no lo habíais hecho.
y con sus propios ingresos, ha concluído el rodaje de un documental que viene a ser un resumen cuidadoso de su último texto crítico sobre el estado de la región; el texto que publicamos a finales de 2010, con unas 300 páginas de datos y análisis de los que no suelen prodigarse por los medios de comunicación al uso, pero que indudablemente deberían ser bien tenidos en cuenta por los murcianos, aunque sólo sea por contrastar y comprender desde una óptica menos monocorde, qué pasa realmente en nuestra región.
Sí, este mismo foro acusado por el Presidente por verter ideas corruptoras a la ciudadanía; cuando los que formamos parte de él lo único que pretendemos es arbitrar un espacio no contaminado por los intereses del poder y el dinero, por quienes sólo indirectamente se preocupen por el interés general, al menos a juzgar por los hechos en estos últimos años.
Aquí están los enlaces a dicho reportaje:
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Esperando que os haga reflexionar, si aún no lo habíais hecho.
jueves, 3 de febrero de 2011
El anhelo de tantos
En estos últimos tiempos están sucediendo tantas cosas que se hace difícil ir escribiendo a compás.
Quiza´el anhelo de una gran parte de la humanidad pueda resumirse en el anhelo de un cambio del orden mundial, que supere la gran excisión entre pobres y ricos, de una manera que hasta ahora apenas se ha logrado. Más aún: no sólo no se ha logrado, sino que la excisión se ha profundizado en los últimos 50 años. La libertad económica ha tenido consecuencias tan nefastas -y a lo peor más- como las dictaduras comunistas. Los cinco mil millones de personas en el globo del lado de la pobreza, tantas personas ahora incluso en los países que llamamos desarrollados sin empleo y llegando a perder a veces el techo, un planeta esquilmado y con problemas medioambientales son los logros del sistema preponderante, basado en las finanzas y las transacciones deshumanizadas.
Claro que somos cada vez más los que deseamos que la crisis ayude a tomar conciencia de la situación. Muchos los que escribimos por acá y por allá; los que además de disfrutar de la tecnología e Internet la usamos para comentar masivamente lo que hay y constatar cuántos somos críticos con el establissement, deseando, eso, que las cosas cambien feacientemente, sin derramar una sola gota de sangre de un ser humano, pero que cambien rotundamente, de forma que todos podamos vivir a un nivel parecido. Eso se acerca al mandato evangélico, ¿no?, aunque las voces religiosas, como suele suceder, se mantengan al margen tantas veces de la realidad; y oren sin dar con el mazo, no haciendo caso al refrán, lavándose las manos como si este mundo siguiera siendo el enemigo de nuestras almas; qué de críticas merecerían, si no fuera por algunos de sus frutos realmente encomiables, como sea Cáritas o algunos de ellos tan realmente adnegados. En fin, ya me gustaría un papa con el talante de Juan XXIII, o como aquella figura de "Las sandalias del pescador", pero no, ese no es el talante de la Iglesia Oficial ni de otras Iglesias: o callan o se hacen cómplices de los que esclavizan sin remilgos a la inmensa mayoría.
Cuando vemos a tantas personas levantarse en varios países, incluso manifestaciones tan cerca de nosotros, decimos: ahí está: la conciencia de que esto tiene que cambiar. Y pensamos: ¿seremos capaces, todos los hombres de buena voluntad, más conscientes que hace décadas, de tantas cosas, con más historia a nuestras costillas que hace un siglo, claro?, ¿seremos capaces de señalar a los políticos, a los banqueros, a los especuladores, la diáfana idea de que ¡basta ya! de despropósitos? ¿Lograremos trasladarles el encogimiento de nuestro corazón cuando a cada paso nos tropezamos en nuestras calles con personas desasistidas y en situaciones sobrecogedoras, o cuando sabemos de familias sin trabajo o que deben dejar sus casas, sin mirar a otros continentes much más desafortunados al menos económicamente hablando? Porque desde otro ángulo puede que estén muy por encima de nosotros.
¿Lograremos que, bien por temor a nuestro gran poder, bien porque resuene en ellos la voz de la razón, delinéen poquito a poco las norma de un orden mucho más justo?
Parece necesario; muy difícil, pero quizá no del todo imposible.
Quiza´el anhelo de una gran parte de la humanidad pueda resumirse en el anhelo de un cambio del orden mundial, que supere la gran excisión entre pobres y ricos, de una manera que hasta ahora apenas se ha logrado. Más aún: no sólo no se ha logrado, sino que la excisión se ha profundizado en los últimos 50 años. La libertad económica ha tenido consecuencias tan nefastas -y a lo peor más- como las dictaduras comunistas. Los cinco mil millones de personas en el globo del lado de la pobreza, tantas personas ahora incluso en los países que llamamos desarrollados sin empleo y llegando a perder a veces el techo, un planeta esquilmado y con problemas medioambientales son los logros del sistema preponderante, basado en las finanzas y las transacciones deshumanizadas.
Claro que somos cada vez más los que deseamos que la crisis ayude a tomar conciencia de la situación. Muchos los que escribimos por acá y por allá; los que además de disfrutar de la tecnología e Internet la usamos para comentar masivamente lo que hay y constatar cuántos somos críticos con el establissement, deseando, eso, que las cosas cambien feacientemente, sin derramar una sola gota de sangre de un ser humano, pero que cambien rotundamente, de forma que todos podamos vivir a un nivel parecido. Eso se acerca al mandato evangélico, ¿no?, aunque las voces religiosas, como suele suceder, se mantengan al margen tantas veces de la realidad; y oren sin dar con el mazo, no haciendo caso al refrán, lavándose las manos como si este mundo siguiera siendo el enemigo de nuestras almas; qué de críticas merecerían, si no fuera por algunos de sus frutos realmente encomiables, como sea Cáritas o algunos de ellos tan realmente adnegados. En fin, ya me gustaría un papa con el talante de Juan XXIII, o como aquella figura de "Las sandalias del pescador", pero no, ese no es el talante de la Iglesia Oficial ni de otras Iglesias: o callan o se hacen cómplices de los que esclavizan sin remilgos a la inmensa mayoría.
Cuando vemos a tantas personas levantarse en varios países, incluso manifestaciones tan cerca de nosotros, decimos: ahí está: la conciencia de que esto tiene que cambiar. Y pensamos: ¿seremos capaces, todos los hombres de buena voluntad, más conscientes que hace décadas, de tantas cosas, con más historia a nuestras costillas que hace un siglo, claro?, ¿seremos capaces de señalar a los políticos, a los banqueros, a los especuladores, la diáfana idea de que ¡basta ya! de despropósitos? ¿Lograremos trasladarles el encogimiento de nuestro corazón cuando a cada paso nos tropezamos en nuestras calles con personas desasistidas y en situaciones sobrecogedoras, o cuando sabemos de familias sin trabajo o que deben dejar sus casas, sin mirar a otros continentes much más desafortunados al menos económicamente hablando? Porque desde otro ángulo puede que estén muy por encima de nosotros.
¿Lograremos que, bien por temor a nuestro gran poder, bien porque resuene en ellos la voz de la razón, delinéen poquito a poco las norma de un orden mucho más justo?
Parece necesario; muy difícil, pero quizá no del todo imposible.
domingo, 16 de enero de 2011
La agresión a Pedro Alberto Cruz
A estas alturas de la historia la violencia no es legítima, ni para intentar reparar todo lo que la crisis está infringiendo a los más débiles.
Pero añadiré que además, ese gesto de agresión a Pedro Alberto Cruz no es el gesto propio de las personas de bien afectadas por la codicia y el despropósito de los mandatarios neoliberales. No parece el gesto de funcionarios lexionados realmente en sus derechos, que lo que quieren es manifestarse y hacer todo lo posible para que las medidas que los perjudican sean revocadas.
Parece más bien, el gesto de un ajuste de cuentas, cometido directamente por los ajustadores o por indeseables a sueldo; el ajuste de cuentas de quienes hayan sido burlados, maltratados, impagados, en la esfera de su Consejería, por su mano, en un cargo donde tantos contratos se firman y tantos no; y donde tanto dinero circula, en muchas direcciones.
en todo caso, esperemos que la policía desenmascare a los animales que así procedieron.
Desde luego, sean quienes sean, ellos serán responsables y no la gente de bien, encima vapuleada por la crisis y todo lo que la rodea.
Pero es que, además, los indignados contra la gente de bien, que nada tiene que ver con todo ello, deberían ser más cautos y menos oportunistas.
Pero añadiré que además, ese gesto de agresión a Pedro Alberto Cruz no es el gesto propio de las personas de bien afectadas por la codicia y el despropósito de los mandatarios neoliberales. No parece el gesto de funcionarios lexionados realmente en sus derechos, que lo que quieren es manifestarse y hacer todo lo posible para que las medidas que los perjudican sean revocadas.
Parece más bien, el gesto de un ajuste de cuentas, cometido directamente por los ajustadores o por indeseables a sueldo; el ajuste de cuentas de quienes hayan sido burlados, maltratados, impagados, en la esfera de su Consejería, por su mano, en un cargo donde tantos contratos se firman y tantos no; y donde tanto dinero circula, en muchas direcciones.
en todo caso, esperemos que la policía desenmascare a los animales que así procedieron.
Desde luego, sean quienes sean, ellos serán responsables y no la gente de bien, encima vapuleada por la crisis y todo lo que la rodea.
Pero es que, además, los indignados contra la gente de bien, que nada tiene que ver con todo ello, deberían ser más cautos y menos oportunistas.
sábado, 15 de enero de 2011
Demasiadas promesas inclumplidas
Demasiado tiempo sin escribir nada, cuando las circunstancias sociales siguen caminando en
la dirección de las incomodidades, de las carencias, de los descubrimientos de acciones como
dignas por parte de nuestros políticos: los del PSOE empujados a obrar desde el
individualismo del neoliberalismo; los del PP con la hipocresía y el egoísmo de siempre.
En Murcia por ejemplo, comienzan a sucederse desde mediados de Diciembre Manifestaciones
de los Funcionarios, quienes se ven torpedeados desde el gobierno de la Nación y más aún si
cabe desde el del Señor Valcárcel, cuyos cantos de sirena han acabado porque todo el mundo
ha descubierto lo desfondado de casi todas sus palabras y promesas; por ejemplo: hemos esquillmado el
suelo para nada; ¡y menos mal que la crisis nos ha parado!
Y realmente fastidia, que sólo ahora los funcionarios estén airados. Porque es triste
que cada cual, en esta sociedad poco politizada de muchos políticos, quiero decir, de poca
conciencia política, se suela levantar cuando le tocan directamente sus intereses; muchos de ellos
siguieron sentados desde hace casi un año en que las condiciones sociales se están
endureciendo, por no decir más tiempo: ansias de privatización desmedidas y aún llevadas a
cabo, recorte en las pensiones, Reforma de la Ley Laboral que casi pisotea a la mayoría de asalariados. Y todos permanecimos en nuestro sillón.
bueno, casi todos permanecimos sentados en nuestro sillón. Afortunadamente todos no.
Pero lo gordo viene ahora, con la desaparicion de la ayuda de 426 euros a parados de larga
duración. ¿Quién va a levantarse ahora? ¿Quién le recordará a Zapatero que prometió
frecuentemente no abandonar a ningún español; y claro, de su parte ni la más mínima
disculpa; como se ve respaldado por media Europa, por el FMI, por Alemania e Inglaterra, como no hay sidicatos de indigentes, Mister Zapatero puede dejar a sus conciudadanos sin promesa y muriéndose de hambre por las calles. Ese es el
panorama que desgraciadamente puede que nos espere. Muchísimos miles de familias sin nadie que trabaje en su seno, miles de familias con casas devueltas a los bancos y pagando aún su hipoteca y todos de manos cruzadas.
¿No podríamos poner en pie un fondo, bien estructurado, de aportaciones generosas, de caracter mensual, por parte de los que aún tenemos algo, para que estas personas: a subrayar lo de "personas", simplemente puedan vivir.
Es nuestro deber contribuír, me parece, de esta manera; con un gobierno o una institución seria que coordine ese fondo, que lo administre a las familias adecuadas mientras se dén determinadas circunstancias. Y, eso sí, al mismo tiempo, rebajando drásticamente los sueldos de políticos y poderosos. Emepecemos a ser serios, que el mercado no va a destruírse por eso; al contrario: seguirá circulando dinero. No hagamos caso a las teorías que dicen que el mercado se enriquece más con la miseria, porque sube los precios todo lo necesario para mantener llenas las arcas.
Si no queremos acudir a esta figura de un fondo creado con aportaciones solidarias espontáneas o reguladas por igual para todos los que estemos en disposición de contribuír a esmantenimiento, el Gobierno debería a mi juicio subir sin remilgos de ningún tipo los impuestos para cubrir esas necesidad, para prolongar esa ayuda que ahora va a concluír indigna e inexplicablemente. Y si se ofende el FMI, o la drecha con la subida de impuestos pues, las cosas están de tal forma a lo que parece, que da exactamente igual: que vayan bajando de su cielo; que se hunjan con el aceite de la humanidad: que bien que han sacado partido de la igualdad, franertidad y la justicia también ellos y de toda la cohorte celestial.
Seamos serios: que todos somos seres humanos.
Y en cuanto al papa: sea usted verdaderamente fraternal e inste con absoluta firmeza, usted y todos sus cardenales y obispos, a cumplir con el mandato bíblico de socorro al indigente y hágase digno de su opulencia. Quiero decir: yo no le pido que expropie hoy por hoy los bienes de la Iglesia: pero sea digno de morarestar entre ellos, porque esa dignidad hoy día está perdida a los ojos de casi todos.
En fin, ojalá que los responsables se pongan manos a la obra y no se produzca mayor dolor ni excisión social, entre los que pueden y los que no pueden vivir, que hoy día hasta ahí llega el problema por desgracia.
la dirección de las incomodidades, de las carencias, de los descubrimientos de acciones como
dignas por parte de nuestros políticos: los del PSOE empujados a obrar desde el
individualismo del neoliberalismo; los del PP con la hipocresía y el egoísmo de siempre.
En Murcia por ejemplo, comienzan a sucederse desde mediados de Diciembre Manifestaciones
de los Funcionarios, quienes se ven torpedeados desde el gobierno de la Nación y más aún si
cabe desde el del Señor Valcárcel, cuyos cantos de sirena han acabado porque todo el mundo
ha descubierto lo desfondado de casi todas sus palabras y promesas; por ejemplo: hemos esquillmado el
suelo para nada; ¡y menos mal que la crisis nos ha parado!
Y realmente fastidia, que sólo ahora los funcionarios estén airados. Porque es triste
que cada cual, en esta sociedad poco politizada de muchos políticos, quiero decir, de poca
conciencia política, se suela levantar cuando le tocan directamente sus intereses; muchos de ellos
siguieron sentados desde hace casi un año en que las condiciones sociales se están
endureciendo, por no decir más tiempo: ansias de privatización desmedidas y aún llevadas a
cabo, recorte en las pensiones, Reforma de la Ley Laboral que casi pisotea a la mayoría de asalariados. Y todos permanecimos en nuestro sillón.
bueno, casi todos permanecimos sentados en nuestro sillón. Afortunadamente todos no.
Pero lo gordo viene ahora, con la desaparicion de la ayuda de 426 euros a parados de larga
duración. ¿Quién va a levantarse ahora? ¿Quién le recordará a Zapatero que prometió
frecuentemente no abandonar a ningún español; y claro, de su parte ni la más mínima
disculpa; como se ve respaldado por media Europa, por el FMI, por Alemania e Inglaterra, como no hay sidicatos de indigentes, Mister Zapatero puede dejar a sus conciudadanos sin promesa y muriéndose de hambre por las calles. Ese es el
panorama que desgraciadamente puede que nos espere. Muchísimos miles de familias sin nadie que trabaje en su seno, miles de familias con casas devueltas a los bancos y pagando aún su hipoteca y todos de manos cruzadas.
¿No podríamos poner en pie un fondo, bien estructurado, de aportaciones generosas, de caracter mensual, por parte de los que aún tenemos algo, para que estas personas: a subrayar lo de "personas", simplemente puedan vivir.
Es nuestro deber contribuír, me parece, de esta manera; con un gobierno o una institución seria que coordine ese fondo, que lo administre a las familias adecuadas mientras se dén determinadas circunstancias. Y, eso sí, al mismo tiempo, rebajando drásticamente los sueldos de políticos y poderosos. Emepecemos a ser serios, que el mercado no va a destruírse por eso; al contrario: seguirá circulando dinero. No hagamos caso a las teorías que dicen que el mercado se enriquece más con la miseria, porque sube los precios todo lo necesario para mantener llenas las arcas.
Si no queremos acudir a esta figura de un fondo creado con aportaciones solidarias espontáneas o reguladas por igual para todos los que estemos en disposición de contribuír a esmantenimiento, el Gobierno debería a mi juicio subir sin remilgos de ningún tipo los impuestos para cubrir esas necesidad, para prolongar esa ayuda que ahora va a concluír indigna e inexplicablemente. Y si se ofende el FMI, o la drecha con la subida de impuestos pues, las cosas están de tal forma a lo que parece, que da exactamente igual: que vayan bajando de su cielo; que se hunjan con el aceite de la humanidad: que bien que han sacado partido de la igualdad, franertidad y la justicia también ellos y de toda la cohorte celestial.
Seamos serios: que todos somos seres humanos.
Y en cuanto al papa: sea usted verdaderamente fraternal e inste con absoluta firmeza, usted y todos sus cardenales y obispos, a cumplir con el mandato bíblico de socorro al indigente y hágase digno de su opulencia. Quiero decir: yo no le pido que expropie hoy por hoy los bienes de la Iglesia: pero sea digno de morarestar entre ellos, porque esa dignidad hoy día está perdida a los ojos de casi todos.
En fin, ojalá que los responsables se pongan manos a la obra y no se produzca mayor dolor ni excisión social, entre los que pueden y los que no pueden vivir, que hoy día hasta ahí llega el problema por desgracia.
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