miércoles, 22 de diciembre de 2010

Desafortunadas palabras de Aznar

Nota.- Lo que sigue es un artículo que fue publicado en el periódico La Opinión de Murcia, el 18 de Diciembre de 2010, en el espacio que este diario reserva a miembros del Foro Ciudadano de la región de Murcia.
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Unas declaraciones que no han alcanzado gran difusión, quizá porque sus correligionarios han entendido que no les hacen mucho favor, sobre todo por estas palabras que voy a subrayar. Decía Aznar el 5 de Diciembre pasado en Nueva Jersey, en la clausura del 2º Congreso de su partido en Estados Unidos:
"no puede ser que la gente quiera empezar a trabajar lo más tarde posible y jubilarse lo antes posible".
El texto completo de las declaraciones puede obtenerse fácilmente mediante buscador en la WEB, mas quiero centrarme tan sólo en esta máxima que tiene pleno sentido aun desgajada de su contexto, porque su contexto -el momento crítico en que nos encontramos- es obvio. Voy pues a señalar sus infortunios. Y es que en esta afirmación, no muy pulida lingüísticamente, por aliterativa y en tono un tanto despectivo, como lo muestra el uso del vocablo "gente" en su sujeto, hay muchos "peros" que hacer.
En primer lugar, ¿no estamos intentando volver al trasnochado mito del "español vago", al señalar que estamos mal acostumbrados en nuestro deseo de "trabajar lo más tarde posible", despreciando otras explicaciones más plausibles sobre las causas de la crisis?
En segundo lugar, ¿es cierto que los/as jóvenes mileuristas quieran estar de brazos cruzados y no poder independizarse para vivir su vida con sus chicos/as formando, llegado el caso, sus propias familias? ¿No es más bien que carecen de oportunidades acordes con su formación y que las condiciones laborales que se les ofrecen son la mayoría de veces precarias, insuficientes ni tan siquiera para pagarse piso de alquiler?
Un tercer pero, igualmente obvio: salvo casos de enfermedad, o previstos por la ley ¿los españoles -que se jubilan por cierto 5 años después de los franceses- han llorado alguna vez por jubilarse antes de los 65, así, públicamente y montando revuelo? ¿Ha visto vd a algún sindicato reivindicar rebajar la edad de jubilación en la situación actual al menos?
Cuarto: ¿por qué no empezamos ya a asumir en el discurso económico que la máquina de la economía no es el capital, sino el tabajador? ¿No empezamos a asumir que el capital se ha mordido la cola a sí mismo y que no ha sido el trabajador quien ha horadado la situación de confort que ha vivido, por cierto, sólo un quinto del planeta?
Quinto: ¿por qué, antes de suprimir el estado de bienestar -que es con lo poco con que cuenta el trabajador- no se suprimen los movimientos de especuladores, avaros, fortunas puestas a recaudo en paraísos fiscales, o se suben los impuestos proporcionalmente, a fin de que la crisis no la paguen los más débiles? ¿No se profundice en la separación entre ricos y pobres, toda vez que hoy día está bien asentado el principio de la igualdad de todos los hombres?
Idem: ¿por qué no se persigue con todo ahínco el fraude fiscal que no genera el trabajador, al menos a gran escala, sino el que tiene dinero que esconder? ¿No será porque los que dictan la manera de resolver esta crisis están imbuídos hasta los ojos en el fango del sistema?
Idem: ¿por qué no reunimos a expertos más neutrales para organizarnos más equitativamente y sin embargo volvemos a dejar la solución de esta crisis en manos de los que la causaron en primera instancia? ¿No será momento, aunque no sea fácil, de replantear las relaciones laborales, si no desde la óptica de la dictadura del proletariado, que en la mayoría de casos ha arrojado resultados asfixiantes, no sólo desde el capricho y la codicia de los que más fortuna amasaron gracias al trabajador de a pié, y que pueden volver a reproducir los vicios que hasta aquí nos han conducido?
En octavo lugar, aunque se dice a veces -con los dientes cerrados, como sintiendo tener que soltarlo-, que la banca y los especuladores originaron la crisis, ¿por qué no se reconoce abiertamente que ni el Estado del bienestar ni el trabajador han sido su causa y por qué no se arbitran medidas que realmente vuelvan a impedir esto, en vez de tapar sus agujeros financieros o rescatar países al 7% de interés?
Noveno: ¿qué piensa hacer el sistema con los parados de larga duración que sí quieren y tienen urgente y obvia necesidad de trabajar? ¿Cómo puede predicarse tanto "a trabajar" y al tiempo sacudirnos toda la mano de obra que nos estorbe a cambio de nada o casi nada?
Décimo: ¿Qué piensa hacer el sistema con el número ingente de desheredados, de personas sin casa, no precisamente por holgazanería, sino por, dejémoslo en "descuido" de los empleadores o prácticas bancarias dudosas?

Estábamos impresentablemente acostumbrados a la división entre pobres del tercer mundo y ricos del primero sin que ni siquiera la Iglesia parezca sonrojarse ya y ahora, señor Aznar, suma usted esa frase: "no puede ser que la gente quiera empezar a trabajar lo más tarde posible y jubilarse lo antes posible", en un contexto en que esa escisión entre pobres y ricos empieza a estar brutalmente establecida, en cada ciudad, en cada barrio, casi en cada calle?
Claro, es más sencillo, sale más barato, golpear en los lomos de los esclavos, abusando de que la gran mayoría de seres humanos han perdido conciencia de la situación, engatusados con los gadgets, los juguetitos y un sueldo más generoso durante los últimos 20 años, que sobre todo ha servido para que el sistema engordara tan peligrosamente como hemos visto.
Es una pena que las personas no tomen -a mí así me lo parece- conciencia real de la situación, y besen las manos, cuando vayan a las urnas, de quienes están dispuestos a arrebatarles su llamado "estado de bienestar", como si ese estado de bienestar fuera lujo inmerecido. Las manos de los que ahondan en la diferencia de clases que parecía afortunadamente abolida durante unas décadas, abusando de que la mayoría dormimos o vivimos muchas horas en la nube.
Señor Aznar: el español no es vago por naturaleza ni tampoco tonto; puede que esté algo enajenado; ¡pero puede despertar!

Publicado en el diario La Opinión el 18 de Diciembre de 2010.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El Foro Ciudadano de la región de Murcia presenta su informe del 2010.

Encomiable que unas sesenta personas, expertos en sus parcelas, gratuítamente trabajen sin descanso en la recogida e interpretación de los datos y redacción de las conclusiones pertinentes, aportando una visión diferente a la oficial.



ÍNDICE ABREVIADO de CONTENIDOS:

Prólogo

Patricio Hernández

Presentación

Antonio Campillo

Capítulo 1

Luces y sombras de un proceso modernizador y amenazas al final del trayecto

José Miguel Martínez Carrión

Capítulo 2

Distribución de la renta, discriminación laboral y pobreza en la Región de Murcia

José Roberto Barrilado Martínez, José Francisco Bellod Redondo, Olga García Luque, Manuel Hernández Pedreño, Miguel Hernández Valverde y Manuel Tovar Arce

Capítulo 3

Efectos de la crisis del trabajo sobre la Murcia inmigrante en un contexto europeo de renacionalización de las fronteras

Miguel Ángel Alzamora, Carlos de Castro, Elena Gadea, Natalia Moraes y Andrés Pedreño

Capítulo 4

Urbanismo, vivienda y transporte en la Región de Murcia

Carlos Felipe Iracheta

Capítulo 5

Agua, medio ambiente y energía en la Región de Murcia

Julia Martínez Fernández, Miguel Ángel Esteve Selma y Antonio Soler Valcárcel

Capítulo 6

Salud y sanidad en la Región de Murcia

Pedro Aparicio Alonso, Pedro Marset Campos, Román Picazo Córdoba, Elvira Ramos García, Virtudes Sánchez Estévez y Juan Antonio Sánchez Sánchez

Capítulo 7

Los Servicios Sociales de la Región de Murcia: un modelo de fragilidad y desigualdad

Comisión de Servicios Sociales del Foro Ciudadano

Capítulo 8

Violencia de género y participación política de las mujeres en la Región de Murcia

Esther Herguedas Aparicio, Josefina Pérez Rodríguez-Patiño, Alicia Poza Sebastián y Victoria Rodríguez Cargo

Capítulo 9

La situación de la juventud en la Región de Murcia

Gabriel Navarro Carretero

Capítulo 10

La educación en la Región de Murcia tras diez años de (in)competencias

Juan Manuel Escudero, Lola Frutos, Alicia Poza, Ángeles Trujillo, Óscar Urralburu y Antonio Viñao

Capítulo 11

Universidades e investigación en la Región de Murcia

Francisco Balibrea Gallego y Cecilia Ruiz Esteban

Capítulo 12

La política cultural de la Región de Murcia en tiempos de crisis (2007-2010)

Isabel García Díaz, José Antonio Gómez Hernández, Patricio Hernández Pérez, Mara Mira Navarro y César Oliva Olivares

Capítulo 13

Los medios de comunicación en la Región de Murcia: fracaso empresarial, despido de periodistas y sumisión política

José Luis Vidal Coy

Capítulo 14

La Administración de Justicia en la Región de Murcia

Teresa Vicente Jiménez y Eduardo Salazar Ortuño

Capítulo 15

La situación política de la Región de Murcia (2007-2010)

Antonio Campillo y Tono Calleja

miércoles, 8 de septiembre de 2010

José Luis Zapatero

Parece mentira, hasta dónde llega la mala fe o la ignorancia de la derecha, que inculpa a Zapatero de todos los males que nos aquejan, cuando Zapatero está siendo el paraguas de los verdaderos causantes de la crisis: banqueros, reyes de las finanzas, especuladores en general, empresarios sin escrúpulos -por supuesto que no todos-. Zapatero, asustado por el panorama, un panorama claramente internacional, da oxígeno al capital, todo tipo de muletas, como si fuera político de formación neoliberal, y se gana la antipatía de electorado de izquierdas, pero nunca conseguirá la simpatía de la derecha, por aquello de que "Roma no paga a traidores".
¡Pobre Zapatero! No quisiera estar en su pellejo; hago el trabajo sucio de la derecha y encima me dan de patadas a cada momento. Y la gente concienciada con lo que está realmente pasando tampoco tiene motivos para colocarle ninguna corona, en tanto que él está más preocupado por parchear el ruinoso sistema, a costa casi de lo que sea.
Aunque el peor proceder es el de aquellos que cínicamente aprovechan las circunstancias para no reconocer el agotamiento del sistema capitalista y su alta iomoralidad, sirviéndose de él doblemente, para que eche el capote y, al tiempo,para silvarle a cada momento y presentarlo como el demonio a los que poco saben de relaciones económicas, funcionamiento social e historia de la humanidad. Es más fácil aceptar cualquier cabeza de turco; ¿y cuál a de ser? La del presidente de un gobierno, sin saber que en el tablero hay muchísimas más fichas y que la partida tiene carácter mundial.
¿Habrá que volver a repetir aquello de que el trabajador que es de derechas o no se entera o es tonto? Pues un poco de tontos sí es el no profundizar mucho y creer aquienes digan: "Zapatero es el causante de la crisis económica que vivimos". ¿Es Zapàtero causante del pésimo funcionamiento de la banca, del diabólico juego de las Suprime

viernes, 23 de abril de 2010

San Esteban

Más de cuatro meses han ya pasado desde que al principio cientos de ciudadanos, posteriormente más de 20.000 a juzgar por el grupo constituído en Facebook, quedaran prendados y dichosos por el descubrimiento del ubérrimo yacimiento arqueológico de San Esteban en Murcia. Era como si las frutas de santa Casilda se trocaran en rosas milagrosamente: íbamos a por un parking, para muchos sinónimo de podrida sociedad avanzada, más hormigón , más humos, y nos encontrábamos con un remanso de historia, una vuelta a valores más humanos, sosiego, aunque no haya época perfecta aún para el hombre.
Hasta el propio D. Ramón Luis Valcárcel se enfrentaba a sus colaboradores y pregonaba desde Bonn la necesidad imperiosa de conceder total exclusividad al Yacimiento, descartando ante su incuestionable valor la construcción del Parking. Cierto: la máxima autoridad de la región caía en la cuenta de que “¡El murciano!” -como a él tanto le gusta decir- no se merecía semejante tropelía; de que no siempre el hormigón debe de ganar la partida: de que hay otros valores a defender que pueden además reportarle satisfacciones éticas, estéticas, incluso a la larga económicas.
Sí, el presidente fue cabal; así nos lo pareció a los más de 20000 ciudadanos apiñados en torno al los extensos vestigios de los siglos XIII y en su momento, con la continuación de los trabajos de excavación, XII, superando la visión que sobre el particular venían manteniendo miembros de su equipo como Cruz o Ujaldón, y eso que en este último caso estamos ante alguien que se ha dedicado al tema del amor al saber, que como hoy nadie ignora eso es lo que significa la palabra “filosofía”.
Sí, Don Ramón Luís fue claro y contundente. Puede confrontarse el Periódico La Verdad en este enlace:

http://www.laverdad.es/murcia/20091209/local/murcia/comienza-desmontaje-restos-esteban-200912091052.html

Incluso puede irse a www.carm.es, el Portal de nuestra Comunidad Autónoma y buscar sus declaraciones, del pasado 9 de Diciembre. Bajen un mp3 de poco más de 500BKBs.Es un ejercicio que me atrevo a aconsejarles, pues sus palabras son bien elocuentes.

Con mucha lentitud han ido sucediéndose algunas reuniones de miembros de la Plataforma “abraza San Esteban” (un grupo de sacrificados ciudadanos de entre este amplio colectivo de personas interesadas en proteger el yacimiento) con la máxima autoridad de la Administración Autonómica y diversas personalidades de su equipo.
¿Dónde está el problema pues? En esa lentitud, más acusada que la propia de las cosas de palacio que siempre van despacio decía el refrán; y en algo más lamentable: en que “el murciano”, empieza desde hace semanas a tener la impresión de que sus gobernantes (el propio Valcárcel, Alcalde, Consejero de Cultura y el Director General de Bellas Artes principalmente) están dejando correr el tiempo cronológico e incluso hermanándose con el climatológico para que el feliz hallazgo, el que ilusionó a los murcianos por despertar valores no mercantilistas y por su significado histórico, vaya depauperándose sin remedio, y lejos de constituír un tesoro ante estudiosos y amantes del saber y del pasado sea testimonio de un milagro –el de Casilda- vuelto atrás, de forma que de rosa se torne el invento de nuevo en fruto de nuevas especulaciones urbanísticas, que aquí en nuestra tierra hay especialistas en ello.
Más valentía, pues, creo que es dado pedir a nuestros dirigentes; por ser tema este no pequeño dada su repercusión en la sociedad murciana. Valentía ante los dos únicos caminos que me parece caben ante la cuestión: o reconocer la importancia del descubrimiento o poner de manifiesto su insustancialidad y en ambos casos sin titubeos, “con luz y taquígrafos”, para que toda la sociedad murciana se entere.

En el segundo caso entiendo que debería procederse en consecuencia, según el interés general y no otorgándose sin más el terreno a manos privadas. Y si es el caso del primero, según espero, con urgencia procédase a proteger el Yacimiento de toda inclemencia: no se permita ni arrojo de basuras, ni estallido de bombas de agua, ni más derrumbes, ni humedades por efecto de lluvias ni más destrucción de muros o ladrillos próximamente por efecto del agobiante calor que presumimos ha de venir.

En fin, presidente: haga honor a sus palabras: es lo que me atrevo a pedirle desde estas páginas, seguro de que reflejo el sentimiento de muchísimas personas. Y no se me diga sin más aquello de que el Ayuntamiento ya ha licitado las obras para su protección: han pasado cuatro meses tras aquella su intervención y el aspecto del yacimiento es el de un lugar totalmente abandonado. Aunque no llegara a tener méritos para convertirse en “museable”-, al menos merece ser tratado con todo respeto.

Mas Quieran los hados que sus palabras desde Bonn, presidente, fueran certeras; que en esos terrenos tengamos en pocos años un espacio de encuentro, un lugar por el que otra época asoma para advertirnos que la nuestra de hoy no es la única posible, quizá con tantos adelantos, pero también con tantas injusticias y frustraciones para la humanidad.

jueves, 15 de octubre de 2009

SE HACE CAMINO AL ANDAR

Esto es: que no hay camino; que hemos de hacerlo nosotros: el camino y la meta, si queremos; porque si en algún momento somos conscientes de que apenas si hay meta y que nos ahogan mil inconvenientes, entonces es comprensible –no diré que justificable- que no queramos “mover un pie” y aun derecho nos asiste, si mover el pie sea causa de mil fatigas o si nuestros miembros están muertos.

Admiro la audacia –habrá algunos temerosos quien no- de quienes estando tremendamente disminuídos, sabiendose por debajo de todos, no están dispuestos a permanecer largo tiempo así de prosternados. Hay seres encantadores que llegan a ser conscientes de su tremendo calvario y deciden inmolarse de una vez por todas, aunque el sacrificio les implique una audacia inconmensurable. Hay seres que limpian así su negrura y se hacen ángeles. Y cuando te toca haber vivido junto a uno de ellos, cuando es un ser cercano, tan cercano como un hijo o una hija, con todo tu inmenso dolor, con toda una herida de extensión más grande que la cual nada hay, al tiempo casi complace comprobar esa tremenda audacia, la tremenda valentía, la gran fuerza que les asiste en enmendar la plana al posible creador:

Quiero rendir un altísimo tributo a la persona probablemente que más haya querido en mi caminar de casi 51 años: a una de las más fuertes, insaciables y valientes; valiente no por su gesto final lamentable, que rompe el alma de sus seres cercanos, sino en casi todos los momentos de su ajetreada existencia.

Descanse en paz MARÍA JOSÉ EGIO RUBIO.

jueves, 24 de septiembre de 2009

EL RAYO QUE SÍ CESA

No hay remedio. La improvisación y el egoísmo triunfan en Política y los ciudadanos parecemos hipnotizados ante tantos gestos insolidarios vestidos con la máscara de la solidaridad y volvemos a otorgarles nuestra confianza, como si lo hicieran tan bien. Lo que incomoda es el viejo argumento de “deja que el empresarioobtenga todos los beneficios posibles, porque él hace de máquina”; y así al menos viviremos con sus migajas. la derecha entonces se reviste con la antigua “charitas”, generalmente adicta a la Buena Nueva entendida a su manera. Y se reviste incluso con la etiqueta de “popular”, aunque a veces no alcance ni al lema de “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, porque en muchas ocasiones prefiere decir: “primero nosotros, luego el pueblo”.
¿subir impuestos? ¡No hombre, no; entonces el empresario pierde una mezquina parte de sus ganancias; y si pierde esa mezquina parte va a repercutir en todos los demás!
¿Seguridad social? No nos pasemos tampoco; aportemos menos y en todo caso tomemos lo que podamos de la tajada: hospital nuevo que construímos hospital que administramos, por aquello de echar carbón a la máquina: para que el tren circule y todos con él, sí.

¿Servicios? ... Si pudieran volverían a plantear el consejo de los economistas del XIX: al trabajador lo imprescindible para que pueda seguir trabajando; engrasemos el tornillo para que no se parta. Si no hubiera sido por toda la izquierda, desde Owen al socialismo en todas sus vertientes (y para nada me refiero al espíritu de la “rerum novarum”) el trabajador continuaría desposeído de personalidad, reducido a mera herramienta de otros, sin más derecho a existir que el de seguir haciendo andar a la máquina.
Y luego nos damos, o bueno, se dan golpes de pecho.
Todas estas agrias reflexiones -y siento tener que hacerlas- me son suscitadas por otra idea de la derecha en este caso de nuestra región, que escuché en una emisora de radio local, estando el lunes pasado en la sala de espera de un médico. A bombo y platillo anunciaban que, feliz idea de 9 Concejalías, un autobús “tipo rayo” de la empresa de transportes urbanos –por cierto una de las de precio más elevado del país-, comenzaría a pasearse por la ciudad para recoger donaciones de los ciudadanos (ropa, juguetes...) en aras a fomentar la solidaridad en estos tiempos de crisis. Y seguían ufanándose con que matarían dos pájaros de un tiro –esto es muy del burgués acomodado, lo de ahorrar aunque sea munición si bien luego haya otros goteos que difícilmente se justifiquen-: “al tiempo fomentamos una actividad
Ecológica”. Debe ser porque aquí a veces ha habido dudas de que reciclemos debidamente las basuras en los vertederos; me refiero a la empresa que tiene encomendada esta tarea, claro, porque el ciudadano sí se ha aprendido bastante bien lo de los diferentes tipos de contenedores para reciclar.
Yo no he de criticar cualquier gesto solidario, ni siquiera por supuesto la importante labor de Charitas Diocesana, mientras exista la gran injusticia de personas que apenas si tienen para comer. Pero de veras que ver al Ayuntamiento metido en estos gestos me produce vergüenza y pena, porque parece que nos quieren confundir: ¡qué buenos somos con los necesitados!, invitamos a echarles lo que nos sobre, lo reciclable, mientras nuestro jefe de partido se pone rojo de ira por la decisión gubernamental de subir impuestos para mantener servicios sociales.
Los que somos discapacitados y tenemos familiares muy cercanos igualmente discapacitados sabemos que con limosnas no arreglamos nada: que todos los hombres y mujeres, mujeres y hombres, tenemos los mismos derechos. Y yo al menos entiendo, además, que pasear un autobús durante un par de semanas para recoger donaciones no es en modo alguno el camino para superar injusticias: es un gesto casi vacío para cubrir el expediente y tranquilizar conciencias de manera muy artificial y rayando lo impresentable, mientras se invita al gobierno a no replantear la política fiscal y además a restar servicios sociales.

Si la mentalidad de nuestros gobernantes locales o nacionales estuviera abiertamente del lado de todos los seres humanos para ofrecerles una Seguridad Social que siga siendo sólida, si no les temblara el pulso creando más recursos para ayudar a llevar una vida aceptable a sus enfermos físicos y psíquicos, mayores; si se esforzaran en mayor medida por desarrollar políticas de empleo, si esa mentalidad estuviera más decididamente del lado de que hay que legislar y gobernar para mitigar en lo posible las diferencias sociales, directamente y no a base de “echar carbón a la máquina”, entonces yo me felicitaría de la circulación de ese autobús magnánimo y hasta consideraría que su recorrido debería ser permanente y no de tan mezquina duración. Entre tanto, lo siento pero su circulación me suena demasiado al gesto del catolicón limosnero –ojalá podamos decir que de antaño- que pone unos duros los domingos al salir de misa en la mano del primer indigente mientras en sus negocios se comporta como lobo del hombre. O peor, que pone la gorra para que los demás pongamos la limosna.
Claro, no es lo más triste que se les puede haber ocurrido!, salvo porque es un gesto que parece tapar tantas otras carencias en el modo de hacer politica de unos pocos en esta región y el país.

(Publicado en el diario La Opinión de Murcia el 10 del 10 de 2009)